21 de abril 2026 - 11:29

¿Conviene invertir en plazo fijo UVA? El dato de inflación que reavivó el interés por la cobertura

Tras la aceleración de precios al nivel más alto en un año, los depósitos ajustados por inflación vuelven a ganar atractivo frente a la tasa fija tradicional.

¿Cuál es la diferencia de invertir en plazo fijo tradicional o el UVA?

¿Cuál es la diferencia de invertir en plazo fijo tradicional o el UVA?

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La aceleración de la inflación al 3,4% en marzo, el registro más alto de los últimos doce meses, volvió a poner en el centro de la escena a los instrumentos que buscan preservar el poder adquisitivo del ahorro. En ese contexto, el plazo fijo UVA comenzó a recuperar protagonismo luego de un 2025 marcado por la caída en su utilización.

Durante buena parte del año pasado, los depósitos ajustados por inflación perdieron terreno frente a alternativas más líquidas o colocaciones a tasa fija. Sin embargo, el nuevo repunte inflacionario modificó el escenario y reabrió una pregunta clásica entre los ahorristas: ¿conviene volver al plazo fijo UVA?

Por qué vuelve a mirarse el plazo fijo UVA

La principal ventaja del plazo fijo UVA es que el capital invertido se actualiza por inflación a través de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que sigue la evolución del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), vinculado al Índice de Precios al Consumidor.

En términos prácticos, esto implica que el dinero depositado mantiene su valor real frente a la suba de precios y, además, suele sumar una tasa adicional pactada por el banco.

Con una inflación mensual que volvió a ubicarse por encima de la tasa que pagan muchos plazos fijos tradicionales, el instrumento ajustable vuelve a presentarse como una de las opciones más eficientes para quienes priorizan cobertura antes que liquidez inmediata.

El año pasado el comportamiento fue distinto. Con una desaceleración inflacionaria más marcada durante varios meses, las colocaciones a tasa fija lograron rendimientos competitivos sin exigir inmovilizar fondos por largos períodos. Eso llevó a una fuerte retracción del stock de depósitos UVA. Según datos relevados en valores constantes, el monto promedio mensual pasó de $840.500 millones al cierre de 2024 a $698.400 millones en diciembre de 2025.

En paralelo, los plazos fijos tradicionales crecieron 10,3% real y los depósitos a la vista remunerados avanzaron 15,5%, reflejando que el mercado privilegió liquidez y disponibilidad inmediata. Los primeros datos de este año muestran un cambio de tendencia. En febrero de 2026, el sistema financiero registró $375 mil millones en plazos fijos ajustables por UVA, lo que representó una suba real mensual del 18,7% frente a enero.

Aunque todavía se observa una caída interanual real del 51,6%, el dato marcó una interrupción en la tendencia descendente que había predominado durante 2025. Dentro de ese total, los plazos fijos UVA tradicionales sumaron $154 mil millones, mientras que los precancelables alcanzaron $221 mil millones.

La mayor participación de esta segunda variante muestra que muchos ahorristas buscan cobertura inflacionaria, pero sin resignar completamente la posibilidad de retirar fondos antes del vencimiento.

plazo fijo
Muchos ahorristas buscan cobertura inflacionaria, pese a resignar tiempo sin disponibilidad

Muchos ahorristas buscan cobertura inflacionaria, pese a resignar tiempo sin disponibilidad

La apuesta del Banco Nación

En este escenario, Banco Nación lanzó una nueva modalidad de plazo fijo UVA orientada a captar depósitos del sector privado. La propuesta permite cobrar intereses mensuales con una tasa anual del 4,5%, mientras que el capital ajustado se paga al vencimiento. A diferencia del esquema tradicional, donde tanto capital como intereses se acreditan al final del plazo, esta opción genera una renta periódica cada 30 días.

El plazo mínimo es de 90 días y el máximo de 1.095 días, con un monto inicial desde $1.500.

¿Conviene hoy un plazo fijo UVA?

La respuesta depende del perfil del inversor. Para quienes necesitan liquidez inmediata o apuestan a una baja rápida de la inflación, un plazo fijo tradicional puede seguir siendo útil por simplicidad y disponibilidad. Sin embargo, si la expectativa a corto y mediano plazo es una inflación persistente, puede ser una buena alternativa para preservar el valor de los pesos.

Con marzo en 3,4% y señales de persistencia inflacionaria, la tasa fija tradicional corre riesgo de volver a quedar rezagada en términos reales.

El principal factor a seguir será la trayectoria inflacionaria de abril y mayo. Si el índice se sostiene en niveles cercanos al 3% mensual o superiores, es probable que continúe la migración parcial hacia instrumentos indexados. En cambio, si el proceso de desinflación retoma velocidad, la tasa fija podría recuperar atractivo.

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