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9 de abril 2013 - 13:16

Opinión: La Ciudad se descapitaliza y las inundaciones siguen

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ía del Bicentenario).- La subejecución presupuestaría en las partidas orientadas a la capitalización de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la clara demostración del abandono que la gestión PRO viene propiciando a su jurisdicción. En el caso de los gastos corrientes, que representan el 86% del total ejecutado y concentra los salarios de los trabajadores, se pueden observar habitualmente elevados niveles de cumplimiento (94,2%) por los problemas gremiales que podría producir el no pago de los salarios comprometidos.

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Sin embargo no se puede decir lo mismo de las partidas destinadas a la inversión y capitalización de la Ciudad. Los gastos de capital fueron proyectados en el presupuesto 2012 por $ 6.309 millones, pero el PRO consiguió ejecutar un 74% del crédito asignado. El escaso compromiso macrista destinado a capitalizar la Ciudad con obras públicas, construcción de infraestructura en educación, salud, vivienda, contención de las inundaciones y proyectos a largo plazo que queden para las futuras generaciones contrasta con las continuas quejas del Gobierno porteño por la insuficiencia de recursos, la necesidad de acceder a créditos internacionales para realizar inversiones y la permanente victimización que Macri monta ante cada problema que se le presenta. Lo que se vislumbra es una gestión orientada al corto plazo, con inversiones de maquillaje pero de alta visibilidad e impacto visual como el metrobús, las bicisendas, las playas de verano y la renovación de fachadas color amarillo por citar algunos ejemplos. Este gasto de tinte electoralista tendiente a posicionar al Jefe de Gobierno como un potencial candidato nacional para 2015, despreocupándose de las condiciones de vida de todos los porteños a los que posterga sistemáticamente en la solución de todos sus problemas que podría ser resueltos con una fuerte inversión en rubros tales como inundaciones, transporte, transito, vivienda, infraestructura en educación y salud.

En el caso de educación, la máxima falencia es el déficit de infraestructura edilicia. Las partidas destinadas a infraestructura y equipamiento educacional presentan una ejecución de 70,6% mostrando la poca importancia que el Ejecutivo le asigna a esta cuestión. La combinación del cierre de grados, la desinversión en los colegios públicos, y el incremento en los subsidios a la educación privada son claros signos de una privatización de baja intensidad que el macrismo pretende imponer en Ciudad.

Una de las mayores deudas sociales en Buenos Aires es la habitacional. Las promesas macristas parecen no verificarse al momento de analizar la ejecución de las partidas asignadas a paliar esta necesidad. En el Instituto de Vivienda hay una ejecución del 72,2% del crédito vigente para 2012. Adicionalmente la transformación y mejora de villas quedó sólo en promesas ya que existen partidas de programas que no registran ningún gasto ejecutado, como Villa 31 y Hotelados; y otros con una ejecución ínfima (Mejor Vivir con el 8.8%, Reintegración, Integración y Transformación de Villas con el 25.1%). La subejecución de estos programas es otra muestra de la desidia PRO, pero a su vez, una clara demostración de la regresividad que aqueja a todos los gastos del Estado porteño. La inexistente política de vivienda para los sectores más desprotegidos, sumada a la ya desarticulada UCEP, que desalojó a familias de escasos recursos de plazas y conventillos, revela a las claras una política reaccionaria y represiva del Gobierno porteño con los sectores de menores recursos. La clase media tampoco está a salvo de las promesas incumplidas de Macri, ya que se verifica una ejecución en el programa de Crédito a la Primera Vivienda de un 83,9% de lo presupuestado.

A pesar de la necesidad imperiosa de un ordenamiento del transito y la disponibilidad de los recursos dentro del presupuesto 2012 destinados a tal fin, se subejecutaron todas las partidas orientadas al mantenimiento de instalaciones de señalización luminosa (con un 71,6% del crédito asignado).

Otro de los dramas que la gestión de la Ciudad no quiso resolver, y que la realidad expuso nuevamente el día de ayer, es el tema de las inundaciones. Éstas provocan pérdidas humanas irreparables y financieras a comerciantes y habitantes de las zonas damnificadas con cada tormenta. Pese a todas las promesas de campaña, frente a cada tormenta, son habituales las imágenes que convierten a Buenos Aires en una Venecia dramática y al otro día los comerciantes damnificados liquidando la mercadería dañada. En algunos casos mientras los porteños daban lucha cuerpo a cuerpo a esta desidia macrista, el Jefe de Gobierno se fotografiaba con "celebrities" del rock mundial y en esta última veraneaba en las paradisíacas playas brasileñas.

En este contexto llama poderosamente la atención los niveles de subejecución de las partidas destinadas a mejorar la infraestructura. El Ministerio de Desarrollo Urbano presenta una ejecución del 61,4% de su presupuesto asignado, Desarrollo de la Infraestructura de la Red Pluvial un 23,7%, Obras de infraestructura Urbana un 4,8% y Unidad de Proyecto Especial Arroyo Maldonado un 74,1%. Estos datos, son objetivas señales del abandono PRO a la suerte individual de cada porteño frente a las tormentas que aquejan a la Ciudad. En este marco, las excusas macristas por falta de créditos internacionales para afrontar las obras necesarias, suenan a chicanas que no hacen más que intentar ocultar la realidad de una ciudad con una pésima gestión.

Una vez producido el desastre: la desidia gubernamental, la gente abandonada a su suerte, la victimización y las excusas de los funcionarios de un gobierno porteño que cada vez recauda más impuestos y cada vez reduce más la inversión social y en infraestructura, mientras los vecinos ven con angustia cómo pierden todo y nadie hace nada. En definitiva la gestión del macrismo se revela como una verdadera tormenta neoliberal que nos deja a todos sin techo, ni paraguas, ni protección.

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