Horie, conocido por sus agresivas operaciones financieras y su gusto por las remeras de diseño y sus declaraciones ampulosas, descartó cualquier efecto negativo del escándalo en sus negocios. Sin embargo, aunque las acciones de Livedoor se cotizan en el mercado secundario «Mothers» de la Bolsa de Tokio para nuevas empresas, el índice Nikkei registró ayer su peor descenso desde 2004.
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