El mercado se está comportando de una manera realmente extraña y es difícil identificar el porqué. Mientras el mercado electrónico siguió el camino del desbarranque, perdiendo 1,95%, el volumen negociado, si bien retrocedió un poco, continuó siendo anormalmente alto, con más de 2.000 millones de papeles. Lo curioso viene a título de que si bien el Dow alcanzó a ganar 0,32% al cerrar en 10.091,87 puntos, marcando la tercera jornada alcista consecutiva, no se notó un real arbitraje entre los dos mercados, ya que apenas se negociaron 1.363 millones de acciones en el NYSE, y el S&P 500 cayendo 0,17% dio cuenta de que la suba estuvo acotada sólo a las blue chips. Para complicar un poco más el escenario, en lugar de retroceder, demostrando la búsqueda de seguridad que tantas veces se ve en tiempos de mermas accionarias, los bonos del Tesoro tuvieron una jornada también bajista, y la tasa a 10 años trepó a 5,1%, en tanto que el dólar se afirmó ante las demás monedas reflejando cierta demanda por el spot. A nivel de sectores, lo mejor pasó por el de productos para el hogar, el financiero, minoristas, tabaco, servicios petroleros y algunos papeles "cíclicos". Hasta cierto punto, quedó la impresión de que los inversores fueron acomodándose con mucha prudencia al informe sobre la tasa de empleo que se conocerá hoy y que pude dar alguna idea del estado de la recuperación económica. El consenso del mercado espera un incremento de la desocupación a 5,7%, pero, como se están dando las cosas, no parece prudente "jugarse" todo a que este solo dato definirá el sentido de la rueda, especialmente entre los papeles tecnológicos.
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