2 de marzo 2007 - 00:00

Para defender la economía criticó los bonos Lavagna

Julio De Vido, Felisa Miceli y Nilda Garré presenciaron el último discurso delactual mandato del Presidente. Además, se besaron y abrazaron diputadosoficialistas.
Julio De Vido, Felisa Miceli y Nilda Garré presenciaron el último discurso del actual mandato del Presidente. Además, se besaron y abrazaron diputados oficialistas.
Néstor Kirchner utilizó su particular estilo para negar cualquier posibilidad de volver a acordar con el FMI. «¡De acá!», exclamó para asegurar que no habrá un nuevo compromiso con el organismo para arreglar la deuda con el Club de París. «Ya no tenemos más la dictadura del Fondo manejando los destinos de los argentinos», agregó.

Pero el organismo multilateral no fue el único blanco de las críticas de Kirchner, al menos económicamente hablando.

También el ex ministro de Economía Roberto Lavagna fue blanco de las críticas presidenciales, pero sin nombrarlo. Se refirió a él despectivamente como «el mago de la economía», criticando la emisión de bonos en pesos ajustados por inflación a partir de 2002. «Yo no lo hubiera hecho así», señaló. Sin embargo, tal vez no recordó que buena parte de estos títulos se emitieron durante el canje de la deuda, en 2005, cuando él ya había asumido la Presidencia hace más de dos años.

Kirchner dedicó una parte de su discurso -ante la Asamblea Legislativa- para resaltar los «logros económicos» y defender la relación con Venezuela. No hubo, en este sentido, sorpresas. Tampoco por el hecho de volver a utilizar el Fondo como «chivo expiatorio» de la crisis que atravesó la Argentina.

Fue claramente una reacción exagerada ante la supuesta exigencia de negociar con el Fondo para acordar con los países que forman parte del Club de París, cuya deuda en default supera los u$s 4.000 millones. Y aprovechó para resaltar que continuará aplicando «recetas propias» para manejar la economía, que era uno de los objetivos al haber saldado la deuda con el FMI. En ese momento se pudo escuchar desde los palcos del recinto la reaparición de un viejo eslogan: «¡Patria sí, colonia no!».

Era esperable, por otra parte, que se apoye en la mejora de los indicadores económicos y reafirmara la alianza estratégica con Venezuela. Apenas se refirió a uno de los principales problemas que enfrenta la economía argentina, como es la dificultad de controlar la inflación.

En este sentido, buscó minimizar el aumento de los precios, al señalar que «tenemos algo de inflación para bajar la pobreza», aunque consideró que en un país que crece «es natural que ciertas variables tengan determinada movilidad». Y apeló una vez más al recuerdo de la década del 90, cuando había «deflación».

  • Energía

    La situación energética también estuvopresente. Si bien reconoció que «la capacidad está al límite», enseguida aclaró que «se están realizando las inversiones necesarias» para aumentarla. «Desde 2003 dijeron que teníamos una seria crisis energética y estamos al límite, es verdad, pero estamos a la altura de la historia y hemos dado la respuesta que había que dar.» Anunció que en agosto pasado se lanzó el Plan de Reactivación Nuclear por $ 3.500 millones, que incluye el relanzamiento de Atucha II, la reactivación de agua pesada en Neuquén y la recuperación de la Planta de Enriquecimiento de Uranio, Kirchner enfatizó que se han «superado los peores momentos y el país muestra un crecimiento sostenido». Pero volvió con su particular estilo para dejar en claro que todavía queda mucho por mejorar: «Hay que salir del infierno primero, ya vendrá el purgatorio», estimó.

    Durante el discurso buscó diferenciarse de las políticas de los 90, explicando que busca «un modelo con crecimiento e inclusión en que el pueblo resulte el principal actor y beneficiario, sin importar recetas enlatadas».

    Luego aprovechó para efectuar un repasominucioso de los distintos indicadores económicos y sociales en su gestión, incluyendo la caída de la desocupación a un dígito y el aumento de la inversión privada y pública. No obstante, consideró que «es una vergüenza» el nivel de pobreza e indigencia del país.

    Además, dejó en claro que no habrá marcha atrás en el acercamiento con Venezuela, días antes de recibir la visita del presidente de ese país, Hugo Chávez. «¿Cuál es el riesgo? Es hora de que tengamos la mayoría de edad y no tengamos miedo: éste será siempre un país latinoamericanista», expresó.

    Además, definió la incorporación de Venezuela como miembro pleno al Mercosur como uno de los hechos «más destacados política y económicamente» para el bloque.
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