"Si se producen acontecimientos adversos en los mercados de capital, ello podría realzar la aversión al riesgo de los inversores y extenderse a otros mercados de valores", apunta el Fondo.
En cuanto a los mercados emergentes, el FMI opina que en el último año «han funcionado muy bien», gracias a un crecimiento fuerte, una inflación controlada, la acumulación de reservas y su exportación de capital hacia el resto del mundo. Pero advierte de que existe un « abismo» entre los países que han hecho sustanciales mejoras en sus fundamentos económicos y los que no, además de los riesgos que se ciernen sobre el mantenimiento de determinadas políticas a causa de futuros procesos electorales.