9 de julio 2002 - 00:00

Para la baja hay muchísimas causas

Para la baja hay muchísimas causas
Una, cien, mil, o ninguna, para explicar las bajas es fácil encontrar alguna causa. Si no se la ve inmediatamente se inventa. Pero ni una, ni cien, ni mil explicaciones alcanzan para cubrir las razones de los millones de inversores que han perdido su fe en el mercado norteamericano. La crisis es tan grande que hasta el presidente norteamericano, un "sospechado" más de haber tenido comportamientos bursátiles no del todo santos, ha tenido que salir al ruedo, y hoy presentará su plan para "sanear" a los "corruptos" del mundo empresario. Mientras tanto, los inversores miran esto por TV, conscientes de que se trata en el fondo de nada más que la clásica pelea política entre demócratas y republicanos. Desde el Congreso, ajenos y propios piden la cabeza del presidente de la SEC, alguien cuestionado desde un principio por haber defendido lo peor de Wall Street antes de saltar al lado de los "buenos" de la mano de su amigo George. Sin duda se vienen reformas, posiblemente no tan duras como las que quiere el Congreso, pero tampoco tan suaves como las que propone el Ejecutivo. Pero pensar que cualquiera de estas tres alternativa sirve para reimpulsar el mercado es pura ilusión. Si ayer el Dow perdió 1,12% al cerrar en 9.274,9 puntos y el NASDAQ se desbarrancó 2,95%, no fue ni por la corrupción ni por el escándalo de Merck ni porque la economía sigue sin crecer a toda máquina como una década atrás. Si el mercado cae, es simplemente porque los inversores creen que las empresas son caras en función de lo que pueden llegar a pagar en el futuro. Es así de fácil y lo mejor es no buscarle demasiadas vueltas. Ahora, que es lo que hace falta para revertir esto, es otro asunto.

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