3 de noviembre 2003 - 00:00

Para la tradición, rally hasta Navidad

Para la tradición, rally hasta Navidad
Una de las cosas más fascinantes del mercado es que todo puede andar mal (o bien) y sin embargo los inversores les dan vida propia a las acciones, que terminan moviéndose hacia donde quieren y por motivos que a veces no tienen nada que ver (o sí) con lo que desde un punto de vista lógico parecería ser lo más razonable.

Venimos repitiendo que en las últimas ruedas lo más llamativo ha sido la falta de entusiasmo de los inversores; para esto basta con ver los magros volúmenes que se están operando (incluso en valores nominales: el viernes por ejemplo apenas se operaron 1.440 millones de papeles en el NYSE y 1.840 en el NASDAQ). Y sin embargo con 0,15% que subió el Dow en la última rueda a 9.801,12 puntos, la semana terminó positiva en 2,28% y octubre como la mayor suba desde mayo (con varios de los índices en el máximo anual). Lo interesante es que la idea del "malhumor" de los inversores no se contrapone con la de la suba. Por un lado vemos que, al revisar los resultados, han sido las acciones de las empresas más pequeñas (medidas por el Rusell 2000) las que fueron el motor del mercado al ganar casi 5%, junto con algunos sectores muy específicos (las empresas de semiconductores que subieron 8,5%). Hay que entender que aquí no hay conflicto alguno ya que, como venimos comentando, a pesar de las sorpresas desagradables de muchas de las empresas más grandes, cuantitativamente los balances de las cotizantes han superado las expectativas de ganancias que preveían los analistas (un crecimiento de 20,1% contra 16% esperado). Debemos decir entonces que salvo la ausencia de una verdadera euforia, casi todo luce como para que continúe el rally.

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