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John Thain, el recién nombrado presidente y máximo responsable de Merrill, ya está lidiando con el problema de las gratificaciones y no empieza en la mayor sociedad de Bolsa del mundo sino hasta el mes que viene. Thain, cuyo contrato le confiere una remuneración de por lo menos u$s 44 millones en efectivo y acciones pagaderas durante cinco años, sostuvo que los empleados más sobresalientes recibirán gratificaciones, mientras que los que se vieron involucrados en el colapso del mercado de las hipotecas de alto riesgo, que condujo a la amortización parcial de u$s 8.400 millones dispuestapor la firma en el tercer trimestre, serán castigados.
«A la mayoría de los negocios de Merrill Lynch les va bien, de hecho, de modo que lo que hay que hacer en esas circunstancias es pagarle a la gente que está rindiendo», expresó Thain en una entrevista el 15 de noviembre. «Equilibrar las cosas justamente, pagarle a la gente que se desempeña bien y quitarle suficiente dinero a la gente que causó algunos de los problemas, ése será uno de los primeros asuntos que abordaré.»
Las firmas de valores acostumbran a usar ligeramente menos de 50% de sus ingresos para pagar sueldos, prestaciones y bonificaciones, porcentaje que ajustan a lo largo del año. La previsión de gratificaciones de este año se basó en el promedio de cinco años en cada una de las cinco firmas. Las gratificaciones de fin de año representan cerca de 60% de la remuneración.
Las gratificaciones del sector financiero son mayores que el producto interno bruto de Sri Lanka, el Líbano o Bulgaria. Además, la bonificación promedio de u$s 201.500 es más de cuatro veces los u$s 48.021 correspondientes al ingreso promedio familiar en Estados Unidos el año pasado, según estadísticas de la Oficina del Censo de Estados Unidos.




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