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Dicho préstamo, convertible por 500 millones de euros, fue suscrito enteramente en enero de 2002 por CSFB, la filial estadounidense de banca de inversión de Credit Suisse Group, a través de un acuerdo que contemplaba una retribución anticipada de 248,3 millones de euros a la entidad.
Esta es la cifra que ahora reclama Bondi, en el marco de una acción revocatoria contemplada por la ley de bancarrotas italiana.
En un comunicado, Parmalat, declarada insolvente el pasado diciembre, informa de que el gestor extraordinario no descarta emprender otras acciones judiciales contra el instituto de crédito en concepto de indemnización.
La demanda contra CSFB se suma a las presentadas por Bondi contra otras entidades que, según el gestor, tuvieron algún papel en el hundimiento financiero del gigante agroalimentario italiano.
Entre estas se encuentra el grupo estadounidense Citigroup, a la que reclama 10.000 millones de euros, así como el banco suizo UBS, por 290 millones, y el alemán Deutsche Bank, al que exige 17 millones de euros.
También ha pedido una millonaria indemnización a las empresas auditoras Deloitte & Touche y Gran Thornton, que durante años se encargaron de revisar las cuentas del grupo y a las que acusa de no cumplir adecuadamente su labor de supervisión contable, mientras crecía el "agujero" financiero de la firma.
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