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En el ritual del Congreso, si un proyecto de ley ya tiene dictamen favorable de las comisiones correspondientes y en el recinto se decide que regrese es porque no hay consenso para votarlo, ni siquiera con modificaciones. También significa que quedará «cajoneado» en la Comisión de Energía, porque es casi imposible que en febrero, cuando se reabran las sesiones, se logre el respaldo que ayer no se obtuvo.
El proyecto, además, ya no puede ingresar por Senadores porque está bajo análisis en Diputados, con lo cual se lo considera casi letra muerta, por lo menos hasta que asuma el próximo gobierno, en caso de que éste tenga interés en retomar la iniciativa.
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