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Cuando ya se cumplió una semana desde que la Secretaría de Agricultura decidió limitar a 260 kilos el peso mínimo de un animal para destinarlo a faena, en la asociación que reúne a los dueños de carnicerías de la Ciudad de Buenos Aires consideran que la norma resultó «contraproducente».
«Creo que la medida tenía un objetivo que podemos compartir, pero cuando se toman estas resoluciones hay que tener cuidado por el impacto que pueden tener», aseguró y agregó que para los dueños de carnicerías «se hace imposible» absorber los incrementos que se producen diariamente en el Mercado de Hacienda de Liniers en el ganado en pie.
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