El presidente de la petrolera estatal brasileña Petrobras, José Eduardo Dutra, anunció hoy ante un centenar de empresarios y banqueros japoneses un plan de expansión que incluye inversiones por 53.600 millones de dólares hasta 2010.
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La presentación del plan, que fue aprobado el 14 de mayo pasado por el Consejo de Administración de Petrobras, coincidió con la conmemoración del tercer aniversario de la oficina de representación de la petrolera brasileña en Tokio.
El plan de expansión dedicará un 80 por ciento a operaciones de exploración y producción, dijo el presidente de la firma, que prevé producir 2,3 millones de barriles por día de crudo y líquidos de gas natural, suficientes para abastecer el consumo interno brasileño y generar un excedente exportable de 550.000 barriles diarios.
El plan estratégico incluye unos 1.100 millones de dólares anuales para inversiones en el exterior, la mitad en América Latina.
En declaraciones a la prensa, Dutra destacó que la producción de Petrobras en Brasil ha superado el doble desde la primera guerra del golfo Pérsico (1991), cuando el barril de crudo rondaba los 40 dólares de entonces (unos 57 dólares actuales).
Agregó que el encarecimiento de precios del petróleo en los mercados internacionales es positivo para las empresas productoras, pero alejó temores a que el alza actual vaya a repercutir de forma inmediata en los precios del consumidor brasileño.
Dutra llegó el miércoles a Tokio procedente de China, donde acompañó a la comitiva del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en su visita a ese país.
En Pekín, Dutra inauguró una oficina de representación de Petrobras que junto a la de Singapur completa un triángulo de operaciones en Asia.
En vísperas de finalizar su visita de tres días a Tokio, Dutra destacó la confianza de las empresas japonesas y la banca nipona e internacional en esa capital hacia su empresa, que en 2003 registró beneficios récord de 6.500 millones de dólares.
Por otra parte, fuentes de Petrobras en Tokio señalaron que el miércoles se entregaron a la empresa japonesa Idemitsu las primeras 44.000 toneladas de gas licuado del petróleo (LPG), abriendo la posibilidad de que Brasil se convierta en un proveedor alternativo de ese combustible a Japón, que compra sobre todo en Oriente Medio y el sudeste de Asia.
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