El gobierno de Venezuela informó ayer que la demanda del Bono del Sur superó 9 veces el monto ofertado de u$s 1.000 millones, por lo que dará prioridad a los inversores minoristas en la adjudicación de los títulos. El bono, que incluye deuda pública de ese país junto con títulos comprados a la Argentina, fue anunciado en julio por los presidentes Hugo Chávez y Néstor Kirchner.
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El Ministerio de Finanzas de Venezuela indicó que otorgará prioridad a las órdenes de compra menores a u$s 50.000 para satisfacer a la mayor cantidad posible de inversionistas.
Entre el martes y el viernes de la semana pasada se recibieron ofertas por el título integrado en forma conjunta por u$s 500 millones del venezolano TICC con vencimiento en 2017 (Títulos de Interés y Capital Cubierto), más u$s 300 millones en BODEN 12 y u$s 200 millones en BODEN 15. La venta se realizó a un precio único para todos los papeles, que pudieron ser adquiridos en su equivalente en bolívares al tipo de cambio oficial. Si bien la venta se realizó de manera conjunta, el BODEN 12 y el BODEN 15 se negociarán de manera separada luego de la fecha de liquidación, el próximo jueves. El bono TICC podrá ser negociado también a partir de esa fecha pero sólo en el mercado local venezolano, en moneda de ese país.
El Ministerio de Finanzas informó que recibió 59.061 órdenes de compra por los bonos, y que se esperaba que bajaran las presiones sobre el mercado paralelo de divisas, al recoger parte del exceso de liquidez que está presionando los precios. En ese país existe el control de cambios desde hace tres años.
Para el gobierno venezolano, «el volumen demandado demostró, sin lugar a dudas, el apoyo del público inversor a la estrategia de democratización del mercado de capitales y el apoyo financiero al desarrollo de las economías de la región».
No obstante, los analistas sostienen que la fuerte demanda está asociada con los excedentes de liquidez existentes en el sistema financiero local, a las pocas alternativas de inversión y a la necesidad de los inversores de poder convertir bolívares en dólares en medio del control cambiario.