13 de marzo 2002 - 00:00

Pidió enviado del FMI que el dólar flote sin intervención

El enviado del Fondo Monetario Internacional, el indio Anoop Singh, conmovió ayer la mesa que le tendieron Eduardo Duhalde y un grupo de sus funcionarios al reclamar que el gobierno deje flotar libremente el tipo de cambio, sean cuales sean las consecuencias. Además, criticó dos emprendimientos centrales de la administración: el acoso a los banqueros y la sanción de la polémica Ley de Quiebras que licua la posibilidad de un sistema financiero solvente, la cual -dijo-el país debería rever. Repitió lo que varias veces le han dicho a Jorge Remes.

En la reunión más encumbrada de su viaje al país, «Mr. Silence» -como lo llaman a este funcionario en el FMI-se entrevistó con el Presidente, sus ministros Jorge Capitanich, Remes Lenicov; y el presidente del Banco Central, Mario Blejer, para completar la agenda que ayer incluyó desde Jorge Vanossi (en el Ministerio de Justicia) hasta un grupo de ahorristas que lo interceptó en una calle de la City porteña con ánimo más pacífico que el comedido a Roberto Alemann. A su vez, Singh concurrió a la Casa de Gobierno acompañado por los técnicos Charles Collyns y John Thornton, y el representante residente del FMI en nuestro país, Gilbert Terrier.

El visitante copó el capítulo introductorio con un brindis gratificador: «Tengo la instrucción de Horst Köhler y Anne Krueger de darles una mano». Duhalde agradeció con su mejor gesto, fruncir el labio superior acercando su dedo índice a la boca.

«Pero -reparó el indio Singh-tengo algunas observaciones. Me gustó el acuerdo con gobernadores pero hay que controlar que se cumpla sin suba de gasto. También hay que buscar una política monetaria independiente, que es la única forma de alcanzar una tasa de interés razonable para el crecimiento». La segunda observación se dirigió a la seguridad jurídica. «Hay que crear instituciones donde no las hay, pero la Argentina es un país bajo la mira porque no tiene reglas claras». Reseñó una charla con el ministro Jorge Vanossi y recordó que les había hecho el mismo comentario a los legisladores y a los gobernadores. «Les cuento -agregó para sorpresa de la mesa-que me divierto muchísmo en Buenos Aires. Me encantan estas reuniones.»

El reclamo de dejar flotar el tipo de cambio mereció el principal comentario de la mesa. «Está flotando», le respondió Duhalde. «No flota libremente», hizo responder Singh a través del intérprete. El público, retrucó el Presidente, reacciona de distinta manera a los mismos impulsos, son -alardeó de sus lecturas más recientes el Designado-las expectativas racionales que cambian según cada situación.

«Este es un mercado muy pequeño y reacciona con actitudes también pequeñas», explicó Duhalde. «Nuestra idea es también que el tipo de cambio debe flotar libremente, pero dennos algo de tiempo.»

Si se deja flotar, agregó Remes, el dólar se puede disparar más hacia arriba y provocar inflación. Una economía seria, remató el visitante, debe soportar la libre flotación, aunque agregó -quizá sin fundamento con su pedido-que si hay inflación, la Argentina se vuelve inviable. Además, citó uno de sus últimos destinos, Indonesia, de donde el indio sacó fama de impasible «killer» frente a los gobiernos que enfrentaron una de las crisis más duras del sudeste asiático en los años '90.

• Tema recurrente

Singh alivió la tensión con un elogio: el acuerdo fiscal con los gobernadores, dijo, es el mejor que se podía lograr en la actual situación. Cuando todos empezaban a festejar, agregó que ahora lo importante es que se cumpla lo escrito.

Esto llevó al otro tema recurrente de todas las entrevistas de funcionarios argentinos con Singh, la proliferación de las monedas étnicas en las provincias. «Hay que rescatar cuanto antes esas monedas que alimentan el fantasma de la inflación, que es lo que sí haría de esta economía algo inviable.» Remes explicó que en todos los programas del gobierno está incluido el proyecto de rescatar esas monedas provinciales, pero que en la coyuntura son imprescindibles para movilizar de alguna forma la actividad económica.

Duhalde reforzó ese argumento de que el gobierno acepta que el objetivo es que haya una sola moneda, que no es el dólar, pero que necesita por lo menos un año antes de rescatar los bonos provinciales. Esa salida, coincidió la mesa, debe hacerse evitando generar más inflación o dejar secas a las provincias realimentando la crisis.

El turno de los reproches lo completó el visitante con preguntas indiscretas sobre la Ley de Quiebras que votó el Congreso y los avatares que conoce de la suerte de los banqueros por los tribunales de Buenos Aires. Sobre lo primero pidió detalles sobre las intenciones del proyecto que, le dijeron, copia iniciativas similares en defensa de las empresas en países que enfrentaron crisis similares. El gesto con que escuchó esto no mostró a Singh muy convencido.

• Campaña

Sobre el acoso de algunos jueces hacia los banqueros tampoco dejó conforme al funcionario. Esta campaña se atribuye a consejeros de imagen del gobierno para distraer la atención hacia personas e instituciones demonizadas por las encuestas, pero los anfitriones echaron mano del argumento de la independencia de los jueces. Como sea, contestó el indio, pero venga de donde venga, este acoso a banqueros no contribuye a mejorar el clima de una negociación con los organismos internacionales.

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