El presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, finalmente permanecerá en su cargo, pero cedió posiciones al suspender el viaje a Washington que tenía agendado para ayer a la noche. Así se lo solicitaron conjuntamente el presidente de la Nación, Eduardo Duhalde; y el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.
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Tal como informó ayer Ambito Financiero, la continuidad del titular del Central quedó definida a última hora del domingo, tras una serie de contactos telefónicos con Duhalde y un encuentro final con Atanasof. Ambos lo apoyaron para que siga al frente del Central y remarcaron la inconveniencia de un retiro en medio de las negociaciones con el FMI.
El viaje a los Estados Unidos había irritado al ministro de Economía, Roberto Lavagna, que lo vio como una maniobra del Central para negociar por su cuenta las condiciones de un potencial acuerdo con el Fondo. «Si viaja, yo me voy», le dijo Lavagna a Duhalde. En el Central lo consideraron como una clara intromisión de Economía en la actividad del BCRA, que supuestamente debería manejarse con autonomía.
Pignanelli le aclaró a Duhalde que se trataba de una gestión puramente técnica, sin ánimo de interferir en esa negociación. En la agenda figuraban el número dos del Tesoro estadounidense, John Taylor; y el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Bill Mc Donough.
Un viaje realizado hace un mes por Pignanelli había desatado otra disputa entre Economía y el BCRA. En aquella oportunidad, el titular de la autoridad monetaria dio a conocer el plan para liberar de inmediato las restricciones del «corralito». Esta misma idea la desempolvó el jueves pasado, lo que produjo la inmediata reacción de Lavagna, que es partidario de una apertura gradual. «No te olvides que sos peronista, estamos todos en el mismo barco «, le explicó Duhalde, recordándole a Pignanelli no sólo su militancia, sino también que su alineación con el duhaldismo lo encaramó en el puesto máximo de la autoridad monetaria.
•Vínculo directo
Atanasof explicó ayer por la mañana que Pignanelli «no manifestó su deseo de renunciar» y justificó la reunión mantenida el domingo en que «es necesario que el Poder Ejecutivo y la autoridad monetaria establezcan un vínculo directo para conocer la marcha de la política monetaria».
En realidad, tampoco fue demasiado complicado convencerlo. La mayor preocupación del presidente del BCRA no pasa, en realidad, por la pelea con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, sino por la traba que tuvo el tratamiento de su pliego en el Senado.
En varias oportunidades, Pignanelli se había manifestado en contra de ejercer la presidencia «en comisión» hasta que el Senado le dé el visto bueno final que le permitiría permanecer en su puesto hasta setiembre de 2004.
Sin embargo, muchos legisladores prefieren que sea el nuevo gobierno el que defina quién lo sucederá en el cargo, con lo cual sería clave dejarle las manos libres a la nueva administración para que designe al nuevo presidente de la institución.
Aunque el resultado final de este nuevo enfrentamiento dejó, en principio, a ambos protagonistas intactos, la pelea tuvo secuela en los mercados.
Ayer se registró la segunda suba consecutiva del dólar (cerró en $ 3,66 en el mercado libre), y el Central perdió por primera vez reservas desde el 2 de agosto. Aunque no está claro que sea exclusivamente por la disputa de Lavagna con Pignanelli, todo indica que al menos contribuyó para aumentar el nerviosismo de los operadores.
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