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El 2 de enero de 1990, el gobierno justicialista decidió devolver a los ahorristas de plazo fijo hasta $ 1 millón en efectivo y el resto en BONEX de la serie 1989 a 10 años.
Un chiste de la época transformaba la recordada frase de La paridad de los BONEX cuando se aplicó el plan era de 52%, muy baja. La medida afectó a u$s 2.500 millones, que eran todos los plazos fijos que había en el sistema, es decir menos de 5% de lo que quedó atrapado el año pasado en el «corralito».
Esto tiene una explicación.
Los depósitos en cuenta corriente y caja de ahorro (depósitos a la vista) se respetaron y se devolvían en efectivo si la gente así lo deseaba. Eran alrededor de u$s 2.000 millones.
A lo largo de 1989 el dólar había subido 12.000 por ciento y la Bolsa cerca de 18 mil por ciento. La tasa de interés, el día hábil previo a tomar la medida del plan BONEX, había llegado a ¡675 por ciento mensual! La cadena de pagos estaba absolutamente quebrada.
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