El panel organizado para abordar la integración social en el 49º Coloquio de Idea.
Por Liliana Franco y Diego González, enviados especiales.- No todo fue números, proyecciones económicas, rentabilidad y competitividad entre los empresarios reunidos en este 49º Coloquio de IDEA. También se dieron el tiempo para hablar sobre integración social y el rol de la juventud en la sociedad.
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En el panel sobre desigualdad el investigador del Conicet Agustín Salvia desarrolló un diagnóstico sobre a situación de la pobreza en Argentina. Le siguió Daniel Arroyo, exministro de Desarrollo Social bonaerense, quien planteó propuestas para lograr mayor equilibrio, y cerró Gabriel Castelli, Director de Loma Negra, HSBC y Farmacity, quien dio la visión desde el empresariado.
"¿Cuántos de nosotros hubiéramos dado los ajustes salariales en los últimos años si no hubiéramos sido forzados por las paritarias?", se preguntó Castelli en diálogo con ámbito.com tras su presentación ante un nutrido grupo de hombres de negocios que seguían con atención la charla, donde hubo un fuerte llamado a la dirigencia política para que asuma su responsabilidad institucional.
Castelli llamó a los empresarios a ser parte de la solución de la pobreza que vive el país, e incluso pidió preguntarse si no se podrían pagar mejores salarios en algunos sectores. "Tenemos que analizar qué nos provoca la pobreza con la que convivimos todos los días, en nuestro rol de empresarios, ya que el mundo nos lleva a una velocidad tal que genera indiferencia, impotencia de no poder cambiar esta realidad y, lo que es peor, acostumbramiento", alertó.
Consultado por este medio sobre si las empresas están cambiando de actitud en relación a la integración social el directivo evaluó que a "ciencia cierta" no sabe cuántas pero espera "que sean muchas" y, pese a que consideró que el rol del empresariado es "insustituible e indelegable", consideró que ese involucramiento es producto de las deficiencias del Estado.
"Si realmente tuviéramos un Estado en el que nosotros confiáramos y mañana propusiera una política fiscal incremental en función al nivel de ingresos, nosotros toleraríamos los aumentos de salarios impuestos confiando que el uso de esos fondos van a ser aplicados a disminuir la desigualdad", lanzó crítico.
Entonces finalizó diciendo: "Nuestra responsabilidad como empresarios debería ser estar dispuestos a resignar la rentabilidad para que realmente los que hoy tienen menos tengan la posibilidad de mejorar el ingreso". Esas declaraciones fueron recibidas con más de una mirada escéptica entre los presentes.
A su turno y con agilidad, Daniel Arroyo identificó cinco desafíos para superar la desigualdad: la informalidad económica, los jóvenes entre 16 y 24 años que no estudian ni trabajan, la centralización del gasto social, la estructura de la escuela secundaria y el hacinamiento y las adiciones.
Según Arroyo la Argentina enfrenta un "agotamiento de un ciclo de políticas sociales", porque en la actualidad una de cuatro personas sigue en la pobreza. Entre los números que expuso aseguró que hay 12 millones de pobres en el país y casi 5 millones de trabajadores están en la informalidad.
"En la Argentina hay grupos viviendo a dos velocidades, con un sector que trabaja en relación de dependencia y puede planificar, y otro que vive de changas y en el día a día", sostuvo. Y explicó que no se reduce la pobreza si no se masifica el crédito para máquinas, herramientas, insumos y bienes de capital.
Como propuesta, el exministro planteó crear un fondo de $ 9.000 millones anuales para atender las necesidades de los emprendedores y dar incentivos fiscales para empresas que toman jóvenes para el primer empleo. Además, crear una red de tutores compuestos por maestras, curas, clubes de barrio para sostener el ritmo, el método de trabajo porque, consideró, a muchos jóvenes les cuesta sostener ocho horas de trabajo.
Por último evaluó que el Gobierno no debería centralizar los fondos que utiliza el Estado sino que debería distribuirse entre las provincias, los municipios y 80 mil ONG que hay en el país.
En su diagnostico Agustín Salvia - investigador del Conicet y la UCA- consideró que "la pobreza es también su negación, porque molesta, nos pone en peligro, la pobreza parece ser un problema complejo que involucra superar desigualdades de nuestra economía e institución cultural y política".
"No se sale de la pobreza solamente con aumentar el PBI per cápita, porque la pobreza no es vivir de manera humilde sino no poder elegir, desarrollar ni producir todo lo que puede ser, como agentes sociales y parte de la comunidad tenemos que intervenir", completó.
Durante el panel, Salvia presentó una serie de encuestas realizadas por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, en las cuales destaca que hay 2,5 millones de niños que sufren situación de hambre, 600 mil hogares ubicados en villas y 3,5 millones de personas que viven sin red cloacal.
Agregó que "la dirigencia es fundamental para modificarlo; hay que diagnosticar y transformar nuestra realidad para modificar el destino, comprometer a las empresas en un cambio de rumbo, necesitamos funcionarios comprometidos, políticos proyectando el país, que no espere la dirigencia, que se involucre". "Hay que pensar en la próxima generación, no en las próximas elecciones", concluyó el catedrático.
Los empresarios salieron del panel hablando entre ellos sobre los conceptos tratados en la mesa. Más de uno se acercó a hablar con los expositores tal vez para consultar cómo comenzar a ayudar desde su lugar de trabajo.
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