No era un reinicio pleno por allá, con mercado a media máquina recordando a «Columbus», y tampoco pasó mucho por aquí. La resultante de esto fue un lunes de guardar energías, disimular actitudes, esperando que la semana se entone en alguna dirección y suelte amarras.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por lo dicho, el índice mayor -el Dow Jones-se movió apenas hacia abajo con 0,2% que no hará historia, y llegó a nuestra zona con el Bovespa corrigiendo leve 0,5% hacia arriba, y quedando el Merval en parecido nivel, que se concretó en 0,4% de cambio positivo. No había mucho para poder operarse, esto resultó la clave del día para que fuera una caricatura de ruedas anteriores. Y se tocó un mínimo en 2.273, con máximo en 2.286 (muy cercanos los extremos de la línea de corte) finalizando en el techo de la rueda y, acaso, resultando la señal más atractiva de la pesada primera sesión semanal.
Solamente algunos casos individuales que pusieron color y con un sesgo entusiasta hacia papeles que, después de lo de Acindar, están en la mira de una supuesta actitud similar (premio por un día, nefasto para el sistema).
Todo opacado
La rueda solamente se pudo observar a través de un vidrio esfumado; lo difuso quedó a cargo de montos negociados que se contrajeron en demasía. Solamente con $ 47 millones de órdenes en acciones y fijando un retroceso como de 40%, sobre lo que se venía transando en varias ruedas consecutivas. Sin embargo, esto cubrió una franja de 15% sobre totales del día y evidenciando que todas las especies del mercado trabajaron en merma.
Destacada la plaza de Quickfood (mal llamada «Paty») y con más de 8% de alza. Buen nivel para las «molineras», Semino y Morixe, que treparon de seis a siete por ciento. Baja en el petróleo aplanó a Tenaris, casi neutra; de las del panel Merval se distinguió Celulosa, con su 4 por ciento. Carencias de indicadores en el inicio semanal, poco inferir qué sucederá luego. Y la Bolsa, cruza los dedos.
Dejá tu comentario