13 de agosto 2002 - 00:00

Políticos uruguayos fueron más maduros

La ayuda de los EE.UU. y los organismos internacionales a Uruguay y la renuencia a extenderla a la Argentina incitaron a algunos comunicadores a opinar a través de los medios que:

a) Nuestro país es víctima de un castigo ejemplificador a nivel internacional por haberse declarado en cesación de pagos.

b) Hay un complot para «quedarse» con nuestro país. Esta visión es un típico ejemplo de inmadurez e irresponsabilidad, ya que, como siempre en la Argentina, se trata de culpar a los de «afuera» por nuestros problemas. Los países que progresan son aquellos que aprenden de sus errores. Los que «nunca se equivocan» son justamente los que los repiten una y otra vez, jamás los resuelven y someten a su población a la decadencia econó-mica.

Veamos simplemente los hechos ocurridos en nuestro país en los últimos 9 meses:

a) A finales de noviembre de 2001 se fija un tope a las tasas de interés pagadas a los depositantes. Esto genera una fuga de capitales y una caída abrupta de las imposiciones debido a la inadecuada remuneración a los ahorristas.

b) Una semana después, en lugar de levantar la equivocada limitación impuesta por el Ministerio de Economía y el Banco Central, se restringen el retiro de efectivo del sistema financiero y el envío de remesas al exterior. Todo esto para salvar a un par de bancos públicos y alguno privado que estaban en problemas.

c) A principios de enero, el gobierno y el Congreso toman la decisión de devaluar y de suspender la Ley de Intangibilidad de los Depósitos que habían votado por unanimidad ambas Cámaras unos meses antes.

d) Se reprogramaron los depósitos a plazo fijo y se pesificaron todas las cuentas y créditos en dólares, estafando a los ahorristas.

e) Se pesificaron todos los contratos entre privados y con el Estado. En la Argentina, actualmente no se puede hacer un simple contrato de alquiler.

f) Se modificaron unilateralmente las condiciones de las empresas de servicios privatizadas, violentando acuerdos internacionales de protección recíproca de inversiones que firmó la Argentina y que protegen a los accionistas extranjeros.

• Atropellos

En una palabra, nuestra dirigencia política y económica consumó una serie de atropellos a los derechos y libertades de los ciudadanos nacionales y de los inversores extranjeros, avasalló las instituciones y rompió todas las reglas de juego económico existentes. Resulta notable que alguien todavía se asombre de que los países civilizados y los organismos internacionales tomen mil recaudos antes de poner un dólar más aquí. Sin embargo, es aún más increíble que pretendamos que nos envíen fondos del exterior cuando los mismos argentinos estamos fugando enormes cantidades de capitales por el temor a la irresponsabilidad de nuestra propia dirigencia.

Uruguay tiene una relación económica muy estrecha con la Argentina y también con Brasil.
Por lo tanto, los procesos recesivos de estos países tienden a impactar fuertemente en su economía. Por otro lado, el sistema financiero del vecino país tiene una gran dependencia de la Argentina, ya que hay bancos con intereses en ambas orillas, y los argentinos son grandes depositantes en la otra costa. Por lo tanto, la crisis de la banca argentina y la fuga de depósitos de los argentinos, quienes temieron sucediera en Uruguay lo mismo que en la Argentina, sumieron a nuestro vecino en una corrida bancaria.

¿Cuál fue la actitud de la dirigencia política uruguaya?

a) Obligar a los bancos privados que tenían problemas a capitalizarse o, en su defecto, liquidarse.

b) Reprogramar los plazos de los depósitos a términos de la banca pública, recompensando a los ahorristas con una sobretasa de interés.

c) Respetar la moneda de origen de los depósitos y los créditos.

d) Mantener la disponibilidad de las imposiciones en cuentas a la vista.

e) Dejar que los bancos privados negocien libremente con sus ahorristas la devolución o renovación de sus inversiones.

En una palabra, se preservaron los derechos y libertades de los ciudadanos e inversores extranjeros, se respetaron los contratos y no se rompieron las reglas de juego.
Esto habla de una dirigencia política y económica responsable y madura. Por lo tanto, no nos debería sorprender que los EE.UU. y los organismos internacionales tengan una mayor predisposición a ayudarlos.

• Historia inconclusa

Lamentablemente, la historia de irresponsabilidad en nuestro país todavía no ha terminado. Desde el gobierno siguen lanzando decretos y leyes «antiamparo» que violentan el derecho de propiedad, de legítima defensa y avasallan las instituciones. Esto a pesar de existir alternativas para frenar los amparos que son respetuosas de los derechos de los ciudadanos.

Por otro lado, algunos legisladores, al mismo tiempo que prometen a los ahorristas la devolución de sus depósitos en la moneda de origen y en el lapso más corto posible, están proponiendo en el Congreso:

a) Continuar con la suspensión de la actualización por el CER de los créditos. En una palabra, esto significa que, tras pesificar el dólar de los deudores, ahora buscan sacar su actualización inflacionaria. ¿Cómo pretenden entonces que los depositantes cobren en la divisa estadounidense del otro lado de la ventanilla?

b) Que los deudores de los bancos puedan pagarles a éstos con bonos de un Estado que está en cesación de pagos. Si los depósitos prestados son recuperados en bonos públicos que no se pagan, ¿cómo se los devolverán en dólares a los ahorristas?
c) Seguir postergando la ejecución de las hipotecas morosas. En una palabra, se impide que los bancos recuperen los recursos que prestaron y que son de los ahorristas.

No hay un plan para «quedarse con la Argentina». En realidad, el verdadero problema es que a nuestro país no lo quiere nadie, porque su dirigencia política y económica no deja de actuar en forma inmadura, irresponsable e hipócrita. De esta forma, han potenciado enormemente la percepción de inseguridad jurídica, y por eso hoy el valor de la economía argentina y de sus activos es bajísimo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar