8 de junio 2004 - 00:00

Populismo ya trae sus consecuencias

Con el índice de inflación bajo (4,5% en el año), el gobierno debió resistir la tentación demagógica de incrementar salarios en el sector público. Dio $ 150 a quienes ganaban hasta $ 1.000 de sueldo, y hoy los quieren todos los que están por encima de ese límite. Además, los provinciales y los municipales. Hay protestas en el Congreso, y desde la semana que viene no tomarán exámenes en la Universidad de Buenos Aires por los reclamos salariales del personal. Sólo en la provincia de Buenos Aires los $ 150 a salarios de hasta $ 1.000 representan un incremento del Presupuesto provincial de $ 400 millones anuales. Calcúlese si se generaliza a toda la nómina... Ayer el personal del Banco Central, por el mismo tema salarial, impidió el normal acceso a las Jornadas Monetarias que organizaba esa entidad. Es el más importante evento macroeconómico del año financiero. Entre los afectados estuvieron el economista jefe del Fondo Monetario, Raghuram Rajan, llegado especialmente al país; John Dodsworth, representante del Fondo en la Argentina; y los presidentes de varios bancos centrales del exterior.

No es fácil detener pedidos de aumentos salariales, pero eso define la valoración de cualquier presidente, aunque lo exponga a un costo político. Porque actúa en función del interés superior del país. El hoy tan recordado Ronald Reagan, apenas asumió la presidencia de Estados Unidos, se enfrentó en 1982 a una huelga de empleados públicos prácticamente irreemplazables por su especialización, los operadores aéreos. Los intimó a deponerla. No lo logró. Aplicó la ley vigente para servicios públicos y despidió a 11.000. Fue durísimo, pero encaminó la economía norteamericana y hoy se recuerda a Reagan como el más eficaz presidente del país del Norte en la segunda mitad del siglo XX.

Nunca es aconsejable la fuerza frente a la posibilidad de la persuasión, como correctamente hizo en un año el gobierno Kirchner frente a los piqueteros. Pero está el límite de la autoridad en el ejercicio del mando de un país.

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