Por boom inmobiliario, la Capital sin terrenos
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Por el boom de la construcción, en la Capital Federal casi no
quedan terrenos para construir, y los que hay registran valores
superiores a los del año pasado.
Por ejemplo, el subterráneo ayudó al crecimiento de Villa Urquiza; y de Caballito -hacia la zona de Flores-, con la línea A. La E hace veinte años mejoró a Boedo y al corredor al sur de la avenida Rivadavia.
El presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Hugo Menella, estimó que «la pata que le falta al mercado para completar el circuito es la financiación para la clase baja. La parte más gruesa del mercado está postergada y, a medida que se tomen más créditos, el mercado se va a consolidar mucho más».
El principal problema es que la Capital Federal no tuvo un crecimiento real en los últimos años con la excepción de Puerto Madero. Es por eso que se demuelen casas de valor patrimonial, porque el valor de la tierra para construir un edificio es mayor que el de la casa. Al haber mayor cantidad de edificios de «ese estilo», la cotización del barrio sube.
«De a poco se está distendiendo. Este año no sé si vamos a concretar, pero el año próximo la cuota de los créditos se reacomodará para abajo mientras subirá el sueldo. De esa manera, la gente interesada va a poder comprar a 20 o 30 años, como sucede en otras partes del mundo», proyectó Menella.
Un motivo por el cual podría dejar de ser tan atractivo el negocio inmobiliario es porque «al subir tanto el precio de la tierra y el valor de la construcción en el último año por el proceso inflacionario, se disminuye el margen de rentabilidad de los inversores», señaló Aguilar. Y agregó que en cuanto haya «un cambio en las tasas de retorno», los inversores apuntarán a otro sector.
Al respecto, Menella añadió que «los constructores hacen trabajos finos para evitar que se escapen los costos porque si no van a reventar los precios» ya que «la relación metro cuadradocosto tiene que dar un número interesante para que le sea rentable al constructor».



