El default de la deuda le permitió al país registrar un superávit de $ 217 millones en las cuentas del Tesoro en junio pasado. El saldo positivo contrasta contra el déficit de $ 627 millones que se observó en igual mes de 2001, cuando el gobierno aún no había declarado el default y debió destinar 55% de sus gastos corrientes para hacer frente a los intereses de la deuda. Pero lejos está la Argentina de hacer un ajuste en sus cuentas públicas: si no se computa la cuenta intereses, el gasto corriente creció 35,2% entre junio del año pasado y junio de 2002.
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Si se considera el déficit generado por las cajas provinciales de jubilación, el superávit se reduce a $ 142 millones, pero sigue siendo igualmente favorable. El saldo positivo se produjo a pesar de la fuerte caída interanual que sufrieron los ingresos, como consecuencia de los menores niveles de actividad que impacta fundamentalmente sobre los niveles de recaudación y a pesar del aumento fuerte que tuvo la mayoría de las partidas que componen el gasto del Tesoro.
Según informó ayer el Ministerio de Economía, los ingresos corrientes de la Tesorería ascendieron a $ 1.935,7 millones, lo que significó una caída de 11,1% con respecto a los u$s 2.176,9 millones ingresados en igual mes del año pasado. En pesos, esa caída le quitó al Estado unos $ 241,1 millones de ingresos.
En tanto, los gastos llegaron a $ 1.718,9 millones con una caída de $ 715 millones con respecto a junio del año pasado. El fuerte descenso de los pagos se explica por el aplazamiento de los intereses que genera el default de la deuda pública.
Por pagos de intereses en junio salieron del Tesoro sólo $ 276,9 millones, lo que representa una disminución de $ 1.034,7 millones con respecto a los $ 1.311,6 millones que salieron en junio del año pasado. En cambio, los pagos de remuneraciones subieron 7,7% en el último año, de $ 335,1 millones abonados en junio del año pasado a $ 361 millones pagados en igual mes del actual año. También crecieron fuerte los gastos en bienes y servicios, y las transferencias corrientes al sector privado. Estas últimas crecieron 620% al pasar de $ 36,4 millones a $ 262,2 millones.
De esa forma, el resultado primario del Tesoro nacional (gastos menos ingresos sin contar el pago de los intereses) alcanzó un saldo de $ 417 millones, lo que significó una reducción de 57% respecto del saldo positivo de igual mes del año pasado que ascendió a $ 973,1 millones. Esa drástica caída refleja el incremento en los gastos primarios: pasaron de $ 1.051,6 millones en junio del año pasado a $ 1.421,7 millones este año.
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