13 de julio 2004 - 00:00

"Por lo menos, esta vez no nos pegó"

El mal humor de los asistentes al acto del 150° aniversario de la Bolsa de Comercio por las demoras de una hora y media en el inicio del evento (a las 20.30 en vez de las 19) cambió luego de los discursos por una moderada satisfacción.

«Por lo menos, no nos pegó»,
fue el comentario generalizado tras escuchar las palabras del presidente Néstor Kirchner. Algunos destacaron el «tono pro capitalista» del discurso, que fue interrumpido por aplausos bastante tibios en cuatro oportunidades.

El primer mandatario había llegado unos diez minutos antes a un encuentro con los «invitados especiales» de la Bolsa, como ya es tradicional en la institución. En el salón de actos del primer piso, se congregaron unos 250 empresarios para saludarlo y dialogar por algunos minutos con algunos miembros del gabinete, y quedaron a disposición de las preguntas directas.

• Presencias

Entre los hombres de negocios se reunieron junto con el titular de la Bolsa de Comercio, Julio Werthein, Jorge Brito ( ADEBA), Oscar Vicente (Petrobras), Eduardo Eurnekian (Aeropuertos Argentina 2000), Eduardo Elsztain (IRSA), Carlos de la Vega (Cámara Argentina de Comercio) y Federico Braun (La Anónima), entre otros. Muchos de ellos optaron por irse raudamente y directamente no bajaron al recinto viejo de la Bolsa para escuchar los discursos.

La presencia de ministros fue masiva. Estuvieron Aníbal y Alberto Fernández ( ministro del Interior y jefe de Gabinete, respectivamente), Roberto Lavagna ( Economía) y Julio De Vido (Infraestructura), además del jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra.

Sin embargo, uno de los funcionarios más buscados, sobre todo por los banqueros, fue el ministro de la Corte Suprema, Juan Carlos Maqueda. «Si todo anda bien, mañana (por hoy) sale el fallo que frena los amparos de segunda generación», aseguró llevando cierta tranquilidad. Sin embargo, reconoció que el fallo de fondo sobre la pesificación podría demorar varios meses.

En cambio, para los participantes del sistema financiero no fue muy alentador el panorama que pintó el titular de la Comisión Nacional de Valores,
Hugo Medina.

Anticipó que se sigue monitoreando «con lupa» cierto comportamiento irregular de las AFJP, tras la medida que las obligó a operar a través del sistema automático para la compra y venta de acciones y bonos, obligándolas así a abandonar las operaciones por teléfono.

Por su parte,
De Vido les confirmaba a los empresarios que se vienen anuncios de inversión en obra pública. Serían mañana, y la suma involucrada superaría los $ 500 millones.

El operativo de seguridad que enmarcó el acto fue masivo, pero, al mismo tiempo, discreto. En el primer piso, se desplegó una importante cantidad de perros labradores destinados a descubrir material explosivo. Pero no hubo vallado especial en 25 de mayo y Sarmiento, la esquina de la Bolsa, aunque sí estrictas medidas de seguridad para evitar la presencia de colados y, fundamentalmente, de piqueteros.

Por supuesto, el tema de la reestructuración de la deuda también ocupó un lugar importante en el encuentro de los empresarios con medio gabinete. Lavagna se ocupó en aclarar primero que los tiempos de la negociación con el FMI «son los normales», mientras que Nielsen también procuraba tranquilizar: «Ya sabemos de qué se trata esta novela», explicó.

Sin embargo, fue una tarea prácticamente imposible sacarles a ambos algún detalle sobre los avances para salir del default. Simplemente, se ocuparon de aclarar, una vez más, que la propuesta presentada en los Estados Unidos «es la definitiva» y desestimaron un pago en efectivo. Los inversores continúan esperando algún gesto.

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