¿Por qué no se acierta en combatir la recesión?
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• Japón subió el gasto en obras públicas en una magnitud tal que su deuda pública pasó de 70% a 140% del PIB, (el segundo del mundo por su magnitud) y, sin embargo, el clima de pesimismo, el desempleo, y las perspectivas económicas han continuado mostrando signos incrementales de deterioro, con lo cual esa fantástica inyección de dinero no ha sido capaz de revertir las expectativas depresivas.
• ¿Por qué estos fracasos reiterados cuando se están aplicando medidas keynesianas para combatir las fuerzas deflacionistas en las dos mayores economías del mundo? La respuesta es que las mismas no tienen la fuerza para transformar las expectativas sociales respecto a sus ingresos futuros, y éste es el factor absolutamente decisivo para salir de una depresión. El temor de los agentes económicos, sea como productores, consumidores, o ambos al mismo tiempo, tiene la intensidad suficiente como para contrarrestar los efectos de políticas expansivas en el ámbito fiscal y monetario.
• En principio se advierten tres factores para que se manifieste esta brecha entre las políticas estimulantes y respuesta social «fría»: a) las medidas padecen del vicio capital de ser todas de carácter gradualista; b) también son de carácter parcial faltando una acción totalizante c) como consecuencia de lo mencionado esas medidas carecen de poder movilizador de las energías sociales, faltándoles la intensidad capaz de superar el pesimismo, que es la psicología social dominante.
• Un shock negativo como fueron el estallido de la «burbuja» japonesa en 1990, la del NASDAQ en 2000, los hechos trágicos del 11 de setiembre, tienen el poder de transformar el clima social por la fuerza de su impacto.
La conclusión es evidente: no se combate la recesión con medidas económicas que carecen de la suficiente influencia sobre la mentalidad social. Es necesario generar un shock de la suficiente entidad como para producir ese efecto en el ánimo colectivo ¿En qué consiste ese shock? ¿Qué características debe tener? ¿Cuáles serían sus ingredientes esenciales? No hay una fórmula universal para responder a estas preguntas, por lo que cada nación deberá encontrar la solución que responda a su situación específica.




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