29 de julio 2002 - 00:00

Positivo: la recaudación de julio sería récord histórico

Este jueves se anunciará en forma oficial la recaudación impositiva. Trascendió que mostraría un alza de 17% como mínimo e inclusive en el equipo económico estimaban ayer que llegaría a 20%. De esta manera estaría muy cerca del récord histórico de mayo pasado, cuando se recaudaron 4.826 millones de pesos. Pero este positivo resultado se repite también en algunas provincias, como es el caso de Buenos Aires, donde el crecimiento superaría 40%. La clave de este nuevo repunte de ingresos pasa por lo recaudado por las retenciones a las exportaciones, el impuesto al cheque y los efectos de la inflación en el IVA. Si el gobierno mantiene la prudencia fiscal, no tendría mayores problemas hasta fin de año en cumplir con las metas presupuestarias y con los gastos y pagos salariales tanto de Nación como de las provincias. Además, se están reduciendo en éstas las emisiones de monedas locales, como el Patacón por ejemplo, para el pago de salarios a estatales por las mayores transferencias de dinero desde Nación.

Positivo: la recaudación de julio sería récord histórico















La recaudación impositiva parecería ser la única variable económica que realmente evoluciona bien en la actualidad.

Según los datos preliminares que se manejan en la Secretaría de Hacienda que dirige Jorge Sarghini, los ingresos tributarios de julio de 2002 superarían los 4.700 millones de pesos, con lo cual se registraría un crecimiento frente a julio de 2001 de algo más de 17%, lo que implicaría, además, el alza porcentual más alta en diez años. Incluso, de mantenerse el ritmo de recaudación en los tres días hábiles de esta semana, la cifra podría llegar a alcanzar o, incluso, superar al récord histórico de mayo pasado cuando se obtuvieron 4.826,6 millones de pesos. Con este dato el gobierno de Eduardo Duhalde puede mostrar ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), al menos un frente prolijo: el fiscal. Si desde el Ministerio de Economía se mantiene el actual nivel de gastos soportando las presiones de incrementarlo (sobre todo de los empleados públicos que reclaman la devolución de 13% que les recortaron durante la gestión de Fernando de la Rúa), no habrá problemas en superar cómodamente la promesa de mantener, o incluso superar, el promedio de recaudación mensual de 4.000 millones de pesos prometido al FMI a través del presupuesto nacional.

Con este nivel de ingresos el gobierno podrá además cumplir con los pagos corrientes de la administración pública y girar a las provincias por los compromisos de coparticipación un piso de 1.100 millones de pesos; suficiente para no tengan mayores retrasos en sus pagos si se manejan con prolijidad.

La clave del importa n t e crecimiento porcentual entre julio de 2002 no hay que buscarla en realidad en lo que sucedió este mes, sino en el muy mal resultado de julio de 2001.
En ese período la AFIP había obtenido unos 3.858,2 millones de pesos (en esos momentos también dólares); una de las cifras más bajas de toda la convertibilidad.

Ese mes de 2001 comenzaron a afectar seriamente a los ingresos fiscales los planes de competitividad impulsados por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, que permitían descontar parte del impuesto al cheque del IVA y de los aportes a la Ganancia Mínima Presunta y al Endeudamiento Empresario. Además, ya para ese mes la depresión producía estragos en el IVA. Por esto, sólo manteniendo el nivel de recaudación de junio de 2002, con unos 4.614,9 millones de pesos (lo que prácticamente ya está asegurado con cuatro días hábiles más de recaudación), la comparación interanual superaría 16%. Además de este factor, continuaron en julio de 2002 operando a favor de la recaudación impositiva otras variables. Teniendo en cuenta los primeros 18 días hábiles, y cuando restan cuatro para computar, la «vedette» de los ingresos fiscales son ya los aportes que los exportadores hacen por medio de las retenciones. En total al jueves de la semana pasada se acumulaban $ 590 millones, lo que implica un promedio de 32,7 millones de pesos diarios en lo que va del mes. Esto significaría que este nuevo impuesto, que con una tasa de 20% que tiene ya cuatro meses de vigencia, mostraría en julio un nivel récord. Además, cuanto más alto esté el precio del dólar, más recaudación por esta vía habrá hacia el futuro.

El segundo tributo que más aporta a la recaudación, más allá de lo molesto y distorsivo que sea para el público, es el de los débitos y créditos bancarios. Hasta el jueves de la semana pasada el impuesto al cheque había aportado unos 360 millones de pesos, lo que implica un promedio de 20 millones de pesos diarios y unos $ 440 millones mensuales. Si se mantiene este nivel, también en este tributo habría un récord en julio.

La inflación también hizo su aporte, ya que por el
Impuesto al Valor Agregado se recaudarían unos 1.400 millones de pesos, 4% más que el año pasado. Lógicamente, y en medio de un panorama recesivo, este crecimiento no se debe a una mejora en las condiciones económicas generales; sino a que los precios de los bienes que se consumen son hoy 40% superiores a los del año pasado.

Como en julio los contribuyentes alcanzados por el Impuesto a las Ganancias no tienen que liquidar anticipos, la recaudación de este tributo (el único sobre el que la inflación no produce efectos y que refleja claramente la depresión, al medir nominalmente las pérdidas en la renta de las personas y las empresas), no mostrará una caída importante y recortará las pérdidas anuales de junio pasado cuando el tributo bajó 36,6%. En total ya se obtuvieron en julio de 2002 unos 650 millones de pesos, 4% menos que el mismo mes de 2001. Igualmente en agosto habrá nuevamente que contabilizar pérdidas, ya que hay anticipos de este impuesto y otra vez las diferencias anuales volverán a ser de dos dígitos.
Paradójicamente al gobierno le aparece un problema, más político que económico, con esta mejora en la recaudación. Si mantiene el actual nivel de ingresos tributarios, en el año podría obtener un superávit primario de más de 1.500 millones de pesos. Esto implicaría, en dólares, un sobrante de 417 millones. Habrá que ver qué decide Duhalde hacer con este dinero, si reencauzar el diálogo con los organismos financieros internacionales y los acreedores privados, si atender el precio del dólar ante las presiones demandantes o si, por el contrario, cede a las presiones de un mayor gasto público.

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