23 de octubre 2007 - 00:00

Postergan recién para abril el envío de misión del Fondo

Miguel Peirano
Miguel Peirano
Washington (especial) - Funcionarios del Ministerio de Economía descartaron que una misión del FMI visite la Argentina a fin de año, luego de la asunción del nuevo gobierno. Desde Washington, donde se está llevando adelante la asamblea anual del Fondo y del Banco Mundial, allegados a Miguel Peirano se ocuparon en destacar: «No esperamos que la revisión de la economía argentina tenga lugar antes del segundo trimestre del año próximo».

El titular del FMI, Rodrigo de Rato, que en las próximas horas se alejará del cargo, había dejado trascender que se acercaba el tiempo de una revisión del FMI. Esta auditoría no se hizo durante todo 2007 -como hubiera correspondido- por tratarse de un período electoral. Desde el organismo explicaron que «el Fondo procuró no entrometerse en este tipo de situaciones, ya que podría incidir en las elecciones».

Luego del 28 de octubre, no habría demasiados apuros para poner en marcha la revisión prevista para todos los países a través del denominado Artículo IV de la Carta Orgánica de la institución. Allí se dispone que todos los países miembro, tengan o no programa vigente, deben recibir de manera periódica a técnicos del Fondo para que evalúen el estado de la economía. Se trata de un reporte que se da a conocer públicamente, pero no es vinculante. Ello implica que los consejos del staff del organismo no deben ser necesariamente tenidos en cuenta ni ejecutados por las autoridades del Palacio de Hacienda o del BCRA.

En la reunión que el ministro de Economía, Miguel Peirano, mantuvo con el futuro titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, sólo se abordó la futura misión de manera superficial. No se habló de fechas, y el francés no mostró tampoco mayor apuro por cumplir con esta revisión. «La Argentina también debe dar la conformidad para que se haga esta revisión y la verdad es que tampoco tenemos apuro en que se concrete», resaltaron.

  • Conformismo

  • Peirano se fue conforme de Washington tras la buena voluntad demostrada por Strauss-Kahn para colaborar en el acercamiento con el Club de París. Sin embargo, no pudo disimular su desilusión por los escasos avances en la nueva línea crediticia que reclaman los países emergentes. LA RAL (Reserve Augmentation Line) permitiría que los países puedan ser elegidos para el nuevo crédito, pero sin necesidad de cumplir con metas específicas. Alcanzaría con demostrar que la situación macroeconómicaes sustentable. Este nuevo esquema reemplazaría a la ya fracasada Línea de Crédito Contingente, creada a principios de la década para socorrer a países con urgencias. Pero ni un solo país quiso presentarse, por miedo a que los inversores crean que la solicitud se realiza por miedo de las propias autoridades a una crisis.

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