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Algunos expertos en la mate-ria, tanto en el país como en el extranjero, reconocen el valor del cambio producido en el sistema financiero. Otros todavía no alcanzan a ver lo importante de estas transformaciones. Por último, hay quienes sostienen todo lo contrario e incluso nos imputan que hemos producido la reciente recesión econó-mica con nuestras medidas.
Por eso les quiero agradecer a todos, en su medida y armoniosamente, como decía el general.
Al presidente que me honró con mi nombramiento y al que me deshonró con mi remoción, porque ambos tienen razón.
A los ministros que confiaron y respetaron mi juicio y al que no confió ni respetó mi juicio, porque ambos tienen razón.
A los directores que me acompañaron en las decisiones difíciles y a los que no me acompañaron, porque ambos tienen razón.
A los banqueros que creyeron en mis propuestas y apostaron a favor y a los que no creyeron y apostaron en contra, porque ambos tienen razón.
A los funcionarios que cola-boraron con ahínco y a los que no lo hicieron con tanto ahínco, porque ambos tienen razón.
Amistad A los que me brindaron su amistad y a los que no me la brindaron, porque ambos tienen razón.
A los que me apoyaron en las horas difíciles y a los que me denostaron, porque ambos tienen razón.
A Clarita, Juanita y Mariela, que me acompañaron con su amor, y a Lilita, que lo hizo desde su pasión, opuesta tal vez, porque también ambas tienen razón.
«Porque en el paraíso, para la insondable divinidad, el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima, forman una sola persona.»
A todos, los que están aquí, los que no pudieron venir, los que no quisieron venir, les agradezco. Porque todos me ayudaron a crecer espiritualmente. Y de eso se trata este juego que jugamos cada día.
Me queda esa sensación de lo que dice mi amigo Pessoa en un libro que, estoy seguro, no es un presagio de mi futuro: «El libro del desasosiego». Lo importante es la tarea que hemos hecho juntos, lo importante es el fruto que dejamos para que madure, lo importante es el éxito que hemos obtenido.
No me despido, porque «quien se aleja de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida es la senda futura y recorrida. Nada nos dice adiós, nada nos deja».




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