El presidente Alberto Fernández remarca una y otra vez que no tiene pensado devaluar, aunque muchos economistas señalan que con la brecha actual y la escasez de reservas netas le será difícil mantener el actual tipo de cambio, por más que sea competitivo en términos comerciales. En el Gobierno creen que si se logra contener la situación hasta marzo, allí comenzarán a ingresar dólares de la cosecha gruesa y eso robustecerá las defensas. Los precios internacionales al alza parecieran hacer un guiño a la visión oficial, aunque los pronósticos climáticos y la falta de incentivos para liquidar exportaciones colocan un signo de interrogación en el horizonte.
“Tan importante como mejorar las condiciones para las exportaciones es mejorar la liquidación. Y reducir la brecha cambiaria es fundamental para la otra brecha: la de las liquidaciones. Me refiero a la diferencia entre las declaraciones de exportaciones que vemos en el índice Intercambio Comercial Argentino que publica el INDEC versus lo efectivamente liquidado que vemos en el MULC del Banco Central”, indicó el analista sectorial de Ecolatina, Santiago Manoukian. Y añadió: “En septiembre hubo crecimiento interanual de importaciones, algo llamativo en una economía recesiva”.
Manoukian indicó también que otro aspecto fundamental a analizar es el de qué sectores pueden generar divisas extra. “El año que viene el sector automotor podría recuperarse un poco, con Brasil tirando de las exportaciones. Pero la brecha genera una demanda automotriz y, si quieren darle fluidez al sector, el saldo comercial sería negativo”, indicó.
Como aspecto positivo, Manoukian se refirió a lo que sucede con el campo, donde se observa una soja en precios máximos respecto de los últimos dos años, pero en contrapartida los pronósticos indican que el año que viene se espera un pronóstico de Niña, es decir, sequedad: “La Bolsa de Cereales de Buenos Aires anticipa caídas para todos los cultivos, pero esperamos una fuerte recuperación en los precios. Por ejemplo, entre soja, trigo y maíz, aún con menos volúmenes, calculamos una mejora neta de entre u$s3.000 u$s3.500 millones para 2021 respecto de 2020”.
En tanto, el especialista en comercio exterior y director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, consignó: “Hay que ver cómo impacta la brecha cambiaria y la puja por la liquidación. Tenemos que entender esto desde el punto de vista sistémico: hay que producir, comercializar, no ensilar, liquidar y después aprovechar los u$s400 dólares que vale la soja si es que se mantienen. Si llegamos al año que viene con brecha cambiaria alta, con el mismo nivel de retenciones, con la misma conflictividad y tensión con el sector privado vamos a tener un alivio de tres meses nada más”.
Semanas atrás, uno de los directivos del Banco Central, Jorge Eduardo Carrera, había señalado en una entrevista radial que creía que la situación de escasez de reservas se podría revertir, quizás, antes de marzo. “Los dólares que entran en diciembre, enero y febrero por la cosecha de trigo normalmente se los lleva el turismo. Esta vez seguramente tengamos menos turismo emisivo, porque los precios son más realistas y hay una cuestión técnica que es la pandemia, por lo que me parece que no es tan lejos como marzo cuando se va a normalizar la llegada de dólares”, confió. Cabe aclarar, la balanza turística suele ser deficitaria para nuestro país en alrededor de 10 mil millones anuales.
Por otra parte, los emergentes como Argentina recibieron ayer una buena noticia desde el punto de vista de los flujos: la Reserva Federal volvió a confirmar que las tasas se mantendrán en 0. “La Fed no cambia el ritmo de expansión de la hoja de balance y el mercado no descarta que se aumente la inyección de liquidez si no hay un paquete fiscal contundente. Hay liquidez para rato”, resumió el economista Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria.
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