El Gobierno dará comienzo esta semana a las reuniones formales con representantes sindicales y empresarios para alcanzar un acuerdo de precios y salarios. El objetivo, según remarcaron desde el Ejecutivo, es encontrar un mecanismo “para poder armonizar las expectativas para este año” y que “los ingresos le ganen a la inflación”. En ese contexto, economistas consultados señalaron que el pacto puede servir para fijar expectativas, “siempre y cuando sea creíble y posible de implementar”. También resaltaron que debe estar respaldado por una política económica integral.
Precios y salarios: piden que Gobierno "blanquee" la inflación para que el acuerdo funcione
Analistas destacaron que el pacto puede servir para fijar expectativas, siempre y cuando sea "creíble y posible de implementar". "Se necesita blanquear primero de cuánto va a ser la inflación", señalaron además.
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“Los acuerdos de precios y salarios sirven a la hora de fijar ciertas expectativas, si ese acuerdo es creíble y posible de implementar. Si es un acuerdo que se fija sin que las partes tengan alguna esperanza siquiera de poder llegar a cumplirlo, entonces tampoco sirve para fijar expectativas”, analizó a Ámbito Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, quien agregó: “Esas expectativas después hay que apuntalarlas con una serie de políticas económicas que hagan que sean factibles, cumplibles. Por eso estos acuerdos sirven en medida que sean parte de una política antiinflacionaria y de una política de crecimiento económico, de una política económica integral. Si el Gobierno apunta a un acuerdo de precios y salarios en torno al 30% de aumento en 2021, tiene que tener una política fiscal, monetaria, de ingresos, impositiva y de crecimiento, que sea compatible. Que efectivamente vaya hacia concretarlo”.
Por su parte, Matías Rajnerman señaló que el acuerdo “podría ayudar a contener la caída del salario real”. “Pero me parece que no es una única política: si hay un acuerdo de precios y salarios pero sube el dólar, va a acelerarse la inflación. Si no hay acuerdo de precios y salarios, pero el dólar se mantiene relativamente contenido y el acceso al mercado de cambios fluido, la inflación va a bajar. Entonces, es una política que ayuda pero que tiene que estar acompañada de otras cuestiones, como las cambiarias”, sostuvo el economista jefe de Ecolatina, y remarcó: “Dicho esto, creo que hay un gran problema: para ir a un acuerdo de precios y salarios que sea exitoso, lo que se tiene que hacer antes es acordar los precios relativos. Hay que pensar que no se van a acelerar mucho las tarifas, que no se va a acelerar el dólar, que no va a haber un sector que gane en términos relativos y otro que pierda de manera muy marcada. No es esa, lamentablemente, la situación de la economía argentina hoy. Y en ese marco, me parece que se complica un poco que el acuerdo de precios y salarios sea exitoso”.
Para Guido Lorenzo, director de LCG, para que el acuerdo tenga éxito “se necesita primero blanquear de cuánto va a ser la inflación del año, no seguir con la pauta del 29% (estipulada en el Presupuesto), cuando hay una inflación mensual del 3,5% o 4% y de alimentos o núcleo arriba de esa cifra”. “Entonces, la pauta se vuelve poco creíble. Una vez que se blanquee que la inflación va a estar cerca del 50%, se debe apuntar a que sea 45%. Y ahí sí, sentarse a negociar. Pero si se va a negociar con un sendero de nominalidad del 30%, y todos los días en la calle se ve que los precios suben por mes al 5%, es difícil lograr un acuerdo. Hay que alinear sendero de tarifas, precios, salarios, tipo de cambio, pero todo eso tiene que tener un norte en común”, subrayó el analista.
“Ningún acuerdo de precios funciona si no se enmarca dentro de un plan de estabilización de la macroeconomía que consista fundamentalmente en corregir el déficit fiscal y ser consistente en el plano monetario, luego de haber emitido 7,5% del PBI. Los gobiernos a veces los usan como única ancla de un plan desinflacionario, y lo único que terminan generando son subas de precios abruptas cuando dejan de funcionar y desabastecimiento si se prolongan a la fuerza. Un plan antiinflacionario empieza por corregir los desequilibrios estructurales, después se tienen que coordinar expectativas”, señaló por su parte Juan Ignacio Paolicchi, economista de Empiria Consultores.
Hernán Letcher, director del CEPA, sostuvo en tanto que, “como premisa general, se necesita que los salarios le ganen a la inflación”. “Esto es necesario porque, en términos macroeconómicos, es necesario impulsar el crecimiento. Y el crecimiento es básicamente consumo privado. Bajo esa premisa, creo que la reunión es necesaria pero no suficiente. Es decir, se puede discutir en un plano más general y agregado, con los gremios y las cámaras, puede haber un compromiso, que debe ser firme, y luego hay que trabajar sectorialmente. Porque no es homogénea la economía. Cada sector tiene una particularidad que hay que abordar, en materia de precios y salarios. A la par de eso, se necesitan las regulaciones del Estado para que no se escape la inflación. Es una realidad, porque efectivamente hay que lograr que la inflación quede por debajo de los salarios”, concluyó.




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