Una inflación de hasta 40% en el precio de insumos, freno en la cadena de pagos, desabastecimiento de granos y honda preocupación por el futuro del comercio agropecuario tras la devaluación eran señales que empresarios del sector agroindustrial y productivo mostraban durante toda la jornada de ayer.
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Los integrantes de la cadena de granos seguían preocupados con la posibilidad de que se impongan retenciones a las exportaciones agrícolas. Sin embargo, empresarios del sector aseguraban ayer que el mismo ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, les había asegurado que «no volverán las retenciones para el campo». No obstante, en medio de versiones sobre medidas y ante la incertidumbre por la reacción de los mercados ante una efectiva devaluación, nadie se atrevía a garantizar las perspectivas de un sector que mueve, hasta ahora, exportaciones por u$s 9.000 millones anuales.
La inquietud del empresariado se manifestaba en todos los rubros. «Las empresas molineras, aún a pesar de las dificultades que vive el sector, tienen la voluntad de no desabastecer el mercado de harina porque sabemos que es un producto de primera necesidad,» señalaba Carlos Boero, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).
La incertidumbre planteada en el país ante la inexistencia de política cambiaria golpeó de lleno sobre el comercio de granos, el que se paralizó ante las trabas operativas del mercado de futuros (que operaba, cumplía y liquidaba negocios en dólares). De esta forma, el mercado de granos se quedó sin precios de referencia y los productores prefirieron sentarse sobre el trigo, justo en plena época de cosecha. Hoy no son pocos los molinos harineros que tienen problemas para abastecerse de trigo. «En los últimos días se produjo una falta de oferta ya que tanto vendedores como compradores desconocen cómo será el modo de cobro. Además la creciente circulación de bonos en las distintas provincias, como única forma de cobrar las harinas vendidas, produce un problema fundamental para la compra de cereal», decía Boero, quien agregaba que «algunas de las modificaciones registradas en el precio de la harina se producen principalmente por la devaluación de la moneda».
Paradójicamente, el precio del trigo en Chicago tocó ayer el valor más alto para una posición cercana desde 1998: u$s 110/t para la posición marzo, un beneficio del mercado internacional que no puede ser aprovechado por los productores argentinos. El comercio de agroquímicos y fertilizantes está virtualmente paralizado. Desde el centro de negocios Agroexpress.com se concretaban ventas con precios a fijar en dólares para los clientes de su cartera e informaban que algunos laboratorios no entregan mercadería. En tanto, los combustibles se vendían normalmente.
Los vendedores de insumos mostraban su preocupación por el aumento de las importaciones que afectarían directamente sobre ciertos productos agropecuarios mientras se indicaba que la venta de maquinaria agrícola se paralizó desde hace 20 días.