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2 de agosto 2006 - 00:00

Preocupa a empresarios "politización de Mercosur"

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La Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) está preocupada «con la politización del Mercosur y con los rumbos de la Ronda de Doha» de la Organización Mundial del Comercio (OMC), dijo ayer el director de Comercio Exterior de la influyente entidad, Rubens Barbosa.

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El Consejo de Comercio Exterior y Relaciones Internacionales de la FIESP comenzó ayer a analizar la última Cumbre del Mercosur realizada en Córdoba. «Estamos preocupados con los rumbos del bloque a partir de la inclusión de Venezuela. Si se transforma en un Mercosur político o en un Mercosur social, ¿cómo queda la cuestión comercial, cómo queda la unión aduanera?», cuestionó el dirigente.

En Córdoba se enfatizó la construcción de un «Mercosur social» y un nuevo modelo de integración regional, basado en las coincidencias políticas de los gobiernos que integran el bloque, de orientación de izquierda.

Sobre la Ronda de Doha para liberar el comercio mundial, que fue suspendida la semana pasada, Barbosa dijo estar preocupado por la actitud de Brasil, uno de los principales actores de esas negociaciones multilaterales en la OMC.

«No sabemos si el gobierno brasileño participa con más o menos ambición», destacó el ex diplomático, y recordó que la FIESP propició «un acuerdo amplio. Nosotros creemos que es mejor ningún acuerdo a un mal acuerdo», indicó.

La poderosa FIESP representa a 133 confederaciones de los más diversos sectores productivos de San Pablo, estado que mantiene una participaciónde 40% en la generación del Producto Bruto Interno de Brasil.

Barbosa insistió en que la FIESP, como se afirmó en una declaración de la semana pasada, «considera indispensable la reanudación de las negociaciones en el período más breve posible para que un acuerdo multilateral equilibrado sea alcanzado con éxito. La conclusión ambiciosa de la Ronda de Doha permitirá fortalecer el sistema multilateral de comercio y garantizará a Brasil ganancias expresivas, necesarias para mantener la trayectoria ascendente de sus exportaciones y el crecimiento sustentable de su economía», añadió la declaración.

Potencia agrícola y líder de los emergentes en el G-20, Brasil quedó como uno de los mayores perdedores tras el fracaso de la Ronda de Doha, de la cual esperaba obtener un mayor acceso a los mercados de los países desarrollados.

Tras cinco años de negociaciones, la Ronda encalló en la falta de acuerdos sobre los aranceles que impone la Unión Europea para proteger a su agroindustria, así como en la reticencia de Estados Unidos a disminuir sus subsidios agrícolas internos. Tampoco hubo acuerdo sobre el acceso de bienes y servicios al mercado de los países en desarrollo.

La FIESP concluyó que «sólo un acuerdo ambicioso podrá generar el equilibrio necesario entre la apertura de los mercados agrícolas y de bienes industriales. Cualquier acuerdo que legitime o permita el mantenimiento de barreras arancelarias a la agroindustria y de subsidios a la producción agrícola en los mercados desarrollados es inaceptable».

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