El viernes, Ambito Financiero dio la primicia: entre 32% y 35% estaría la aceptación de la oferta al cierre de la primera fase, que venció el 4 de febrero, para acceder al bono Par sin quita. Dijimos que lo más probable era 32% y sin ser un mal logro, sólo cubría 1.500 millones de dólares del límite preestablecido de 10.000 millones a emitir de Par. Otros matutinos confirmaron este fin de semana que llegaría la aceptación a 32%. Sin embargo, este diario pudo saber anoche que por una falla técnica de estimación se llegaba a ese guarismo y que el real podría ser unos 3 puntos menos, con lo cual se llegaría a 29%, aproximadamente. Desde que lo dijera por primera vez en enero pasado el economista Miguel Kiguel -y este diario lo publicara-, se sostuvo que los bancos italianos podrían estar comprándoles sus bonos a tenedores individuales de ese país, principalmente jubilados. Los que podrían ser candidatos al bono Par por ser pequeños tenedores y que querrían mantener el valor nominal sin quita, aunque sea cobrándolos el año 2038, no se presentaron masivamente al vencer el plazo el viernes. Se reforzó entonces la tesis de que los bancos italianos -varios ya fueron obligados por la Justicia a devolver a jubilados la totalidad de la inversión por haberlos aconsejado mal- compraban y entonces no entrarían en el bono Par, sino en las otras dos variantes, probablemente en los Discount -con quita pero mejor tasa de interés-, cuyos plazos de aceptación vencen el 25 de febrero. Esta es la tesis que da esperanza al gobierno de llegar a un alto porcentual final. Pero siempre se manejó entre privados otra posibilidad: que los bancos italianos les lleguen a dar a los jubilados de ese país un mayor pago que el del precio al que se los están comprando o se cubran ellos mismos de pérdida porque se sabe que si la aceptación es amplia, por caso cercana o superior a 80%, el gobierno se preocupará por arreglos extrajudiciales para cerrar los juicios con mucho menos quita. Por eso los bancos italianos nunca hablan al igual de los fondos buitre a quienes se los mencionó como poseedores de un probable 17% del total de la deuda en default. Estos, sin ninguna duda, van a juicio para percibir 100% o acuerdo extrajudicial por una quita mínima. No pueden hablar porque incitarían a que se presenten muchos antes del 25 de febrero dado que cuanto menos queden, más rápido y seguro será ese acuerdo fuera de estrados. La falla técnica no averiguada por los diarios el fin de semana que llevaría la aceptación a 29% o cercana es que en realidad se están contabilizando de manera errónea los títulos que se van entregando en las ofertas recibidas. Por un lado está claro que la deuda total a reestructurar es de 81.800 millones de dólares. Sobre este número se calcula el porcentaje de adhesión con las ofertas recibidas. Pero en esos u$s 81.800 millones, los bonos Brady y los títulos en pesos están valuados de una manera diferente, y por un menor valor al que se lo hace cuando se informa las ofertas recibidas. Esto deriva en que haya una sobreestimación cercana a los tres puntos de lo que es del porcentaje de adhesión hasta ahora.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿De dónde surgió la diferencia? Más allá de suspicacias que genera el hecho, lo cierto es que el gobierno envió a la Consob (órgano de regulación italiano) Informate más
Dejá tu comentario