El gobierno resolvió ayer suspender la exportación de electricidad a Uruguay y cortar parcialmente ese servicio a unas 30 grandes empresas que tienen contrato «interrumpible» -es decir, que pagan una tarifa tal que autoriza al proveedor de energía a cortar si falta suministro en el país-. La noticia impactó fuertemente en el país vecino porque es un freno para su economía. El ministro Julio De Vido dijo que se trata de «medidas de uso racional de la energía». Es por la escasez de gas que se prevé para el invierno. Se busca restringir el consumo eléctrico porque habría que generar energía con fueloil, lo que triplica los costos, y esto terminaría impactando sobre las tarifas o exigiendo fuertes subsidios estatales. Hace algunos días, industrias ya sufrieron corte de gas por tener servicio «interrumpible».
Según fuentes que accedieron al informe de Cammesa, ésta definió un panorama crítico para esta semana, y sobre todo para las próximas, porque falta agua en las centrales hidroeléctricas, la central nuclear de Embalse debe salir de servicio el lunes próximo para mantenimiento, y no hay gas para las centrales térmicas.
Sin embargo, los que conocen el sector energético afirman que no se trata de que hoy falta gas o haya problemas con los gasoductos. Lo que estaría ocurriendo es que las generadoras, al igual que las industrias, están pidiendo más gas del que consumieron el año anterior, y sobre lo contratado, sólo consiguen el fluido a 1,20 dólar por millón de btu, muy cerca del valor anterior a la devaluación, y casi tres veces más caro que el precio regulado (el que por ahora no tuvo el aumento anunciado en febrero).
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