La soja volvió a sacudir a la Argentina. Problemas financieros de los principales importadores de China hacen prever una fuerte restricción en las compras de ese país. Quedó en evidencia así la "chinadependencia" sojera de la Argentina. Los precios volvieron a caer u$s 4,5 en el país. Las pérdidas serán cuantiosas. En una sola jornada, a las arcas fiscales se les esfumaron u$s 80 millones por potenciales cobros de retenciones, sobre la base de pérdida de valor y también de cosecha. Ese monto se sumaría a los u$s 600 millones acumulados de pérdidas hasta el lunes. La producción se depreció u$s 144 millones en una sola jornada y acumula poco más de u$s 2.300 millones por recorte de precio y caída de producción. Pero este final de fiesta para la soja tendrá mayor impacto en las economías regionales que habían recuperado el consumo en gran parte del país y que se evidenciaban en mayor demanda de maquinaria y utilitarios, alimentos e insumos para el campo.
China volvió a colocarse en el centro de la escena del mercado de soja, y los precios se desplomaron otra vez en la Argentina y en el mundo. Los analistas ya no quieren arriesgar sobre el valor de estabilización del mercado y se encuentran pendientes de la demanda asiática. Las pérdidas en la Argentina serán cuantiosas, no sólo por la desvalorización de la cosecha que se está levantando, sino también por el impacto que un precios menor del grano tendrá sobre las economías regionales que se habían recuperado, aunque relativamente, al ritmo del boom oleaginoso.
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La soja cayó u$s 11,6 por tonelada ayer en Chicago (u$s 321,1), el valor mínimo en tres meses con un recorte de 3,4% como consecuencia de las especulaciones sobre la demanda de los procesadores chinos, quienes reducirían costos y provocarían un recorte en las importaciones. En la Argentina, los precios también cayeron 2,1%, y la posición mayo se ubicó en 206 dólares, 4,5 dólares menos que en la jornada anterior. Esto implica una caída de 16,2% en 11 días. • Sin crédito
Los problemas financieros afectan hoy seriamente a los procesadores de poroto de China. Los bancos chinos se niegan a emitir certificados de importaciones para una actividad que ahora consideran con márgenes negativos. «Nadie quiere prestarle plata a un sector que pierde u$s 35 en una semana», justificaba ayer un analista en Buenos Aires.
En tanto, en Estados Unidos la situación no estaba menos confusa. La prestigiosa analista Ann Frick, de Prudential Financial, que poco más de un mes atrás especuló con una soja de 400 dólares, ayer debió admitir que «la historia china es mucho más dramática de lo esperado», con relación al cierre de financiación para las importaciones. «Parece que no habrá crédito en el futuro cercano», especuló la analista. Esta situación internacional agudiza las complicaciones para la Argentina. La soja en el país cayó 39,5 dólares en 11 días: cotizaba a u$s 245,5 el 7 de mayo y ayer cerró en u$s 206.
Esto implica sólo en valor una pérdida de u$s 144 millones en un solo día que se acumula a las ya reconocidas u$s 1.120 millones que arrastraba hasta la caída del lunes. De esta forma, los productores perdieron u$s 1.264 millones por caída de precio y otros 1.052 millones por pérdida de cosecha como consecuencias climáticas. Aunque valores discutibles, ya que son calculados directamente sobre los precios de ajuste del mercado, a esta pérdida por u$s 2.316 millones que sufrió la producción debe sumarse la menor recaudación del Estado. Por menor cosecha y fuerte baja de precios, la recaudación sufrirá ahora un recorte importante. El precio FOB puertos argentinos cayó u$s 10 ayer para la soja local. En una sola jornada las arcas fiscales perdieron u$s 80 millones por potenciales cobros de retenciones, sobre la base de pérdida de valor y también de cosecha. Esos u$s 80 millones se sumarían a los u$s 600 millones acumulados de pérdidas hasta el lunes.
«La soja ya lleva acumuladas bajas de 15% en una sola semana en la plaza de Chicago, y va a resultar difícil volver a la tendencia anterior de no mediar algún inconveniente serio en la campaña norteamericana, que se está implantando. El clima en los EE.UU., por el momento, luce ideal para los cultivos.
Pero el mercado y los precios cada día están más lejos de ser lo que eran... Hoy es tan malo hablar de la carterización de los procesadores de China como de un enfriamiento en la demanda desde ese país», opinaba ayer el analista Ricardo Baccarín, de Panagrícola.
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