Hoy por la tarde, tal como adelantara este diario el jueves pasado, la Unión Industrial Argentina presentará el trabajo que elaboraron sus economistas en relación a los diez años del Mercosur. Lo que se suponía sería poco más que un hecho académico, porque el trabajo sólo se limita a exhibir los números del desigual intercambio con Brasil en materia de productos industrializados -a pesar de que el balance general es ampliamente favorable a la Argentina, por influencia de los productos primarios-, fue convertido en un acontecimiento político por el gobierno.
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En efecto, el sábado Eduardo Sigal, subsecretario de Integración Económica, eligió la cátedra de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para «responderle» a la UIA, acusándola de tener una «visión chata» sobre el mercado común. Incluso circuló la versión de que el propio Sigal -que durante la campaña electoral del presidente Néstor Kirchner ofició como vocero en temas de seguridad iría al edificio que tiene la central fabril en Avenida de Mayo con la intención de redoblar la confrontación iniciada el fin de semana. Esto fue desmentido desde la cercanía del funcionario. «Sigal va a concurrir a la reunión del Foro Consultivo Económico-Social del Mercosur, en el que está representada la Cancillería, la UIA, la Sociedad Rural, las embajadas de los países miembros... Nunca pensó en ir a la UIA», dijo una fuente de la subsecretaría que encabeza.
Sin embargo, la respuesta provino desde el seno mismo de la UIA: el grupo Industriales -más afín a las posturas del gobierno y opuesto a la conducción de la entidademitió un comunicado en el que claramente busca diferenciarse de la posición «oficial»: titulando «Industriales no promueve la ruptura del Mercosur» (¿debe inferirse que la conducción de la UIA sí lo hace?) afirman que «el Mercosur es el proyecto estratégico nacional de integración e inserción de la Argentina-en el mundo, que posibilita el desarrollo de nuestro país a partir de producciones de alto valor agregado, generando empleo y contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de la sociedad argentina». El grupo Industriales está orientado por el Grupo Techint y cuenta con el apoyo (no menor) del grupo Arcor, ambos con fuerte presencia en los mercados brasileños. Y terminan proponiendo «trabajar junto con el sector público para fortalecer de manera inteligente el Mercosur».
Por eso podría haber chispazos hoy por la tarde cuando Miguel Peirano y Alberto Ibáñez -los economistas de la UIA que elaboraron el trabajo-sean presentados por Alberto Alvarez Gaiani (titular de la UIA) y expongan los resultados del estudio-ante el Consejo Directivo, una especiede «poder legislativo» de la entidad y en el que está representada la minoría. Sucede que, además de las cifras adelantadas por este diario el jueves respecto de la fuerte incidencia de las importaciones que llegan desde Brasil en la economía argentina, Peirano e Ibáñez dirán que las exportaciones brasileñas hacia la Argentina representan 21,5% del Producto Bruto Industrial de nuestro país; en sentido inverso, las exportaciones argentinas hacia su socio del Mercosur son apenas 2,1% de su PB Industrial. En otras palabras: lo que llega desde Brasil es diez veces más que lo que se manda a ese país en términos de la propia producción industrial, tendencia que viene acentuándose en los últimos años. Esto contradice lo que piensa Industriales, claro, y podría haber debate.
• Cuestionamientos
Lo cierto es que el mercado común regional como pocas veces antes está siendo cuestionado. Por caso, ayer un economista que estuvo vinculado con algún gobierno democrático anterior al presente admitió a este diario: «Hoy creo que nos apresuramos al firmar el Mercosur: no previmos las consecuencias de acordar con un país en el que históricamente el salario promedio es la mitad del nuestro. Me acuerdo cuando se criticaba el hecho de que las automotrices argentinas pagaban el doble que sus pares brasileñas... ¿Qué se pretende: que tengamos sueldos en dólares aun más bajos que los actuales?».
El profesional se suma a los reclamos que vienen haciendo entidades como la Fundación Pro-Tejer (textiles, indumentaria), la CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa), industriales de electrodomésticos y hasta las terminales automotrices; en todos los casos se piden medidas de salvaguarda que de algún modo protejan a los industriales locales de las obvias asimetrías con Brasil que los afectan de manera directa.
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