La Cumbre Iberoamericana ha sido un éxito, si se la examina por las declaraciones de sus participantes. Armonía total en la condena al embargo de los Estados Unidos a Cuba -posición en la que se refleja la contradicción entre el PSOE y el PP de José María Aznar- y también coincidencias sobre el humanitarismo con el que deben enfrentarse las catástrofes naturales, como los huracanes caribeños. En el caso de la Argentina, los beneficios fueron un poco más concretos: Buenos Aires será sede de esta cumbre en 2010 y España contribuirá con fondos para la remodelación del Palacio de las Comunicaciones (el edificio del Correo Central que se convertirá en centro cultural).
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Sin embargo, ni bien terminó la reunión, José Luis Rodríguez Zapatero demostró que, en cuestiones de dinero, prefiere mirar hacia Europa. Ayer se conocieron declaraciones suyas avalando la reticencia de la Francia de Jacques Chirac y Dominique de Villepin a liberalizar la política de subsidios a los agricultores de sus países.
La declaración de Zapatero es la intervención del líder socialista en un debate que se vuelve más caliente a medida que se acerca, en diciembre, la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Hong Kong. Allí se volverá a discutir la cuestión agrícola y el acceso a mercados. El comisario de la Unión Europea, Peter Mandelson, debe enfrentar en estas horas los reproches de buena parte de los gobiernos que representa por haber accedido, en las negociaciones previas a la reunión de la OMC, a una reducción de 70% en los subsidios al agro. Esa posición de Mandelson se aproxima a la de George W. Bush, quien también prometió un recorte de esa dimensión (más aún, apostó a terminar con los subsidios si las demás regiones coincidieran en hacerlo). Chirac y De Villepin, el primer ministro, reclamaron una reunión de emergencia de los ministros de Agricultura y de Finanzas de la Unión para «encuadrar» a Mandelson. A esta postura se sumó Zapatero.
Los presidentes de Iberoamérica que participaron de la cumbre de Salamanca, casi todos exportadores agrícolas, no prestaron la debida atención a este debate. O, si lo hicieron, no se notó. En el caso de Kirchner esa distracciónes llamativa: empeñado por implantar declaraciones que convaliden su conducta de deudor remiso frente a los compromisos financieros internacionales, el gobierno argentino todavía no descubrió la riqueza política del discurso que reclama apertura de mercados al Norte rico. ¿Lo hará antes de que se realice la Cumbre de las Américas? Esta ocurrirá en Mar del Plata, entre el 5 y el 6 de noviembre, un mes y medio antes de la reunión de la OMC. Sentado a la mesa, estará Bush. Nadie sabe todavía si la cuestión de los subsidios fue propuesta por algún país para el documento final que se emitirá en esa asamblea.
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