Adalberto Rodríguez Giavarini reclamó ayer en París un mayor acceso a los mercados europeos para la Argentina, al clausurar una cátedra sobre el Mercosur que dictó en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sorbona. El canciller argentino se reunirá hoy con su par francés, Hubert Vedrine; en tanto que en un gesto inusual será recibido mañana por el primer ministro, Lionel Jospin. Por otra parte, y preparando su llegada a Washington para entrevistarse con Colin Powell, la Cancillería adelantó a este diario la posición del gobierno respecto de Cuba, «crítica en materia de derechos humanos pero contraria al bloqueo que se lleva a cabo», afirmó un vocero desde Francia.
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En París, Rodríguez Giavarini reclamó a la Unión Europea «una nueva relación con los países emergentes» como la Argentina. Dijo que «es una necesidad lograr un mejor acceso a los mercados de los países desarrollados». El reclamo de Rodríguez Giavarini será reiterado hoy ante Vedrine, ya que Francia otorga fuertes subsidios a varias actividades de la producción, especial-mente la agrícola.
En la misma línea, el canciller argentino estableció como una condición «sine qua non» la negociación por el tema de los subsidios para que el Mercosur inicie relaciones comerciales con la Unión Europea.
Rodríguez Giavarini denunció la «injusticia palmaria» de las restricciones comerciales que, a su entender, frenan la expansión de las exportaciones argentinas. «Creemos que es una injusticia palmaria que existan restricciones que no nos permitan crecer a partir de la expansión de nuestras exportaciones», reclamó.
Consideró que subsidios económicos a la agricultura de la Unión Europea y los Estados Unidos limitan las posibilidades de que existan concesiones importantes en materia de comercio agropecuario. En el caso de Francia, se trata de una herramienta de política interna que ningún gobierno hasta ahora se ha atrevido a cancelar.
Elemento central
«Para la Argentina, la liberalización agrícola constituye un elemento central, consideramos una necesidad lograr un mejor acceso a los mercados de los países desarrollados», señaló. La Unión Europea prevé subsidios a la agricultura cercanos a 48.000 millones de dólares hasta 2006, mientras que desde fines de 1998, el congreso de los EE.UU. aprobó más de 20.000 millones de dólares adicionales de incentivos de emergencia para compensar a sus agricultores por problemas climáticos y por la caída de los precios de algunos productos.
Rodríguez Giavarini esbozó las grandes líneas de la diploma-cia argentina -políticas de Estado las llaman, en lo que es una continuidad de la gestión de Guido Di Tella durante la gestión de Carlos Menem-, y subrayó el papel del Mercosur como «iniciativa de integración basada en el principio de regionalismo abierto que constituye el instrumento central de la estrategia de inserción de la Argentina y los demás países miembros en el contexto internacional».
Por otra parte, el gobierno reiterará este año en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) su voto condenatorio contra la política de derechos humanos de Cuba, aunque volverá a marcar sus diferencias con el bloqueo económico que dispusieron los Estados Unidos contra la isla caribeña.
Así lo afirmó desde París un vocero del canciller, quien adelantará la postura argentina al flamante secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, durante el encuentro que sostendrán el 5 de febrero.
Polémica
El voto argentino de condena a Cuba ante la ONU generó el año pasado una fuerte polémica en el seno del gobierno, donde Fernando de la Rúa y Giavarini defendieron la postura de la Cancillería, y varios dirigentes importantes -Raúl Alfonsín, Federico Storani, Graciela Fernández Meijide, y los ahora ex funcionarios Ricardo Gil Lavedra y Nicolás Gallo-cuestionaron públicamente esa decisión. Trascendió que el nuevo voto de condena a Cuba ante la ONU tomó cuerpo una vez conocidas las críticas del secretario de Estado vaticano, Angelo Sodano, hacia la política de derechos humanos de Cuba.
Durante la década del '80, la postura hacia Cuba del gobierno radical que condujo Alfonsín consistió en condenar el bloqueo económico impuesto por los EE.UU. y abstenerse de rechazar la política de derechos humanos de Fidel Castro. Ya en los '90, la administración de Menem comenzó a condenar ante la ONU el régimen dictatorial de Castro.