El gobierno pondrá en marcha la semana próxima un nuevo precio de referencia para el ganado. Por ello lanzó el sistema informático de precios: controlar la compraventa de hacienda y de carne, y sus precios es el objetivo central desde el año pasado.
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«Los usuarios matarifes abastecedores bovinos informarán los precios relacionados con la faena de sus propios animales, y los frigoríficos informarán la realizada por esos usuarios», se indicó ayer desde el Ministerio de Economía.
Pero en el sector de la carne pocos creen que la medida sea efectiva. Según los enunciados de la resolución oficial los matarifes y consignatarios directos deberán informar sus operaciones.
Aunque el esclarecimiento realizado por algunos consignatarios directos ante la Oficina Nacional de Control Agroalimentario (ONCCA) determinó un rápido cambio de planes. La medida regía inmediatamente con todo su alcance pero un error conceptual hizo que se determinara su implementación en dos etapas. La primera «informarán sólo los usuarios de faena -matarifes abastecedores bovinos- de los establecimientos faenadores de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba». En la segunda etapa «se instrumentará un sistema de información que permitirá que los consignatarios y/o comisionistas de ganado y los consignatarios directos bovinos informen los montos de las operaciones de venta de animales por consignación. Con esta información se logrará publicar un precio de referencia de hacienda bovina cuyo destino sea la invernada», admitió ayer Economía.
En realidad, el Centro de Consignatarios Directos de Hacienda (CCDH) advirtió al gobierno que sus operadores venden por cuenta y orden de terceros. Algunas operaciones pueden declararse rápidamente como las de animales que van directamente al consumo interno, pero otras, que involucran exportación, son de más difícil control (parte de la media res va al consumo interno y otra parte se procesa para ir al exterior).
Dudas
Lo cierto es que el gobierno lograría con este nuevo sistema imponer un precio oficial para la hacienda y desarticular el Mercado de Liniers como referencia. Pero, sin quererlo, lograría un efecto negativo para los productores basado en supuestos que algunos operadores describían como dudas:
El gobierno fijaría un valor de referencia sobre declaraciones de precios que serán de difícil ratificación. «¿Quién garantizará que los valores declarados por los frigoríficos consumeros son reales?», indicaba un analista del mercado.
«¿Cómo se garantizará que los rendimientos de la media res son reales y que realmente no se faenaron menos cabezas con mayor rendimiento?», preguntaba un técnico consultado por este diario.
¿Cómo se evitará la subfacturación, que es rechazada moralmente porque implica evasión de impuestos pero tendría un efecto positivo sobre el índice de precios? Es decir presionaría la baja de precios que pretende el gobierno.
«Los consignatarios directos ya contamos con un índice privado que releva precios de negocios en matarifes, supermercados y operaciones en remate feria. Es un acuerdo entre privados, que muestra valores representativos de un sector que lo utiliza como referencia», indicaba uno de los íconos de la venta directa, Gustavo Freixas.
La consignación directa maneja hoy 85% del comercio de ganados y carnes del país, y Liniers junto a los remates feria concentra 15% que sirven de referencia a las diversas regiones. El índice de los consignatarios directos se ubicaba ayer en 3,835 por un kilo de carne de novillo al consumidor. Liniers cerró con un índice de 2,136 por el kilo vivo en pie.
Ahora surge el Estado con su valor de referencia y el tiempo dirá cuánta credibilidad tendrá frente a los productores de todo el país.
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