Principal misión del nuevo Senado será achicar el gasto

Economía

El número de votos en blanco y votos nulos indudablemente han empañado el resultado de las elecciones legislativas del 14 de octubre último. Ningún dirigente político puede hacer oídos sordos ante tamaña manifestación popular ni nadie puede ignorar la magnitud de la demanda social respecto de la necesidad de perfeccionar los criterios y la metodología de representación política. Un Senado que tiene un presupuesto de $ 162 millones, que posee 1.764 agentes en planta permanente y 872 agentes en planta transitoria que en promedio establece un presupuesto por legislador equivalente a $ 2.250.000 por año y 37 empleados por legislador obliga por lo menos a una seria y profunda reflexión respecto de su funcionamiento. Uno de los grandes desafíos de los senadores electos mediante el voto directo del pueblo es precisamente reconstruir la confianza en las instituciones mediante acciones concretas y tangibles que signifique pregonar y predicar con el ejemplo. Para ello, es necesario introducir mecanismos que permitan transparentar a los ojos de la opinión pública el funcionamiento de la actividad política en general y del cuerpo legislativo en particular. En este contexto, es absolutamente imprescindible ejecutar un programa de reforma administrativa en el Senado que permita reducir costos de funcionamiento, promover una mayor integración y eficiencia en el funcionamiento del cuerpo, profundizar una reforma edilicia que termine con edificios satélites al Palacio, informatizar su funcionamiento, incrementar la calidad legislativa, promover un mecanismo de desarrollo organizacional eficiente y sustentable en el tiempo y dejar sin efecto aquellos contratos de personas que perciben su remuneración sin trabajar. Un análisis comparado de la composición senatorial en algunos países seleccionados respecto del Senado de la Nación Argentina permite extractar dos conclusiones importantes: 1) nuestro país pertenece al grupo de países con menor cantidad de senadores por habitante; 2) el número de comisiones del Senado argentino es uno de los más altos del mundo, esto significa casi una comisión por senador si se contabilizan comisiones bicamerales y especiales. La comparación con otros países permite visualizar un exceso en el número de comisiones, por ejemplo Italia con 326 senadores articula su tarea legislativa en torno a 29 comisiones, Estados Unidos necesita de 21 y, en el otro extremo, la Argentina desarrolla su actividad legislativa en 47 comisiones.

Obligación moral

Por lo tanto, es una obligación moral del nuevo Senado avanzar en el diseño y ejecución de un programa de reformas en su funcionamiento que en una primera etapa apunte a: (i) reducir el número de las comisiones y cantidad de integrantes; (ii) modificar las normas y procedimientos para lograr la plena transparencia en el funcionamiento del cuerpo, sus comisiones y mantener una correcta información a la sociedad con respecto a las actividades que se desarrollan; desarrollar el sistema de audiencia pública a la usanza del sistema americano a los efectos de incrementar la participación ciudadana en temas de trascendencia social; (iv) garantizar un amplio acceso al trabajo del Senado por medio de la transmisión vía satélite de las sesiones, los debates en las respectivas comisiones y las audiencias públicas para que estas señales puedan ser captadas por cualquier cadena de radio o televisión del país y del exterior; (v) impulsar un programa legislativo mínimo de 30 leyes de carácter estructural que promuevan el desarrollo político, económico y social de la Argentina en el marco de un proyecto nacional que incluya a todos los argentinos y que defina un modelo de país a largo plazo.

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