Néstor Kirchner ordenó reactivar los juicios contra el grupo Bulgheroni para cobrar alrededor de $ 500 millones al dejar sin efecto un decreto de 1996 que disponía que el tema se resolviera por un arbitraje internacional. Bridas y el Estado mantienen juicios cruzados, pero son diez veces mayores los reclamos del Estado. Es buena la medida porque se encomienda a la Justicia local el cobro de deudas a empresarios que tomaron créditos de bancos estatales, no los pagaron e, inclusive adeudan IVA. Por eso, en algunos sectores se preguntaban por qué el mono-polio "Clarín" no ha tenido el mismo tratamiento.
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Al derogar por Decreto 966 el Decreto 1.021/96 que firmó Carlos Menem, que establecía un arbitraje internacional para resolver juicios cruzados con el consorcio empresario, Kirchner habilitó la vía judicial para los reclamos.
El procurador del Tesoro dijo que, con la derogación del decreto, «el Estado recupera su jurisdicción y se rehúsa a que cuestiones como la determinación de su política económica, el régimen industrial y su política fiscal sean analizadas y ventiladas fuera de tribunales nacionales».
El funcionario también subrayó que el Presidente ordenó a los abogados del Estado la reactivación de los juicios contra el grupo Bridas.
El Estado le reclama al grupo deudas por 500 millones de dólares/pesos, mientras que el grupo empresario presentó ante la Cámara de Comercio Internacional una demanda por 50 millones de dólares contra el fisco. «Por eso, hubiera sido un despropósito permitir un arbitraje internacional, por la diferencia abismal de montos que reclaman las partes, ya que hubieran sido mayores que la planta en discusión los honorarios y costos de los árbitros», explicó el funcionario.