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El año cierra con una buena performance de la avicultura. La producción de pollos creció 9,2% con relación con el año pasado. Durante diciembre de este año, la producción totalizó 84 mil toneladas de pollo, volumen que proyecta un consumo de
El área avícola es uno de los pocos sectores productivos que no se queja públicamente de las retenciones a la exportación -que también perjudica sus ventas-porque logra compensar ese impuesto con la compra del maíz a menor valor por efecto de los mismos derechos de exportación que recortan el precio al productor.
Con la enfermedad de la «vaca loca», la demanda por carne aviar podría aumentar al ritmo de la merma de interés por la carne vacuna, tal como ocurrió durante la crisis desatada en Gran Bretaña. Los productores avícolas locales saben que pueden beneficiarse con este reacomodamiento del mercado de carnes. La aplicación de trazabilidad completa (con seguimiento de los pollos desde la granja a la góndola), una tecnología que aún no fue aplicada por todos los productores vacunos (está en discusión), permitiría a las industrias avícolas vender «confianza», según admiten en el sector. Lo cierto es que los avicultores (que debieron luchar contra la fama de que utilizan hormonas aceleradoras de crecimiento) se plantean ahora estrategias que les permitan alcanzar un consumo de 32 kilos por habitante/año y que faciliten un nivel de exportaciones de 325 mil toneladas. Si lo logran, el liderazgo del pollo como producto sustituto de la carne vacuna estará consolidado, y la avicultura se convertirá en una actividad más rentable que la ganadería bovina.
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