Intentaron la disparada en el primer día de setiembre otros mercados del mundo y a partir de un Dow subiendo en 0,7 por ciento. Así, se enganchó el Bovespa con muy buena marca y al llegar el eco a Buenos Aires el índice de precios extrajo 0,90 por ciento que es poco, en relación a los otros, pero acaso fue bastante si se echa un vistazo a la base de órdenes con la que debió administrarse.
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Desarrollo que le quedaba holgado por todas partes, como con un par de talles más que lo necesario, solamente $ 20 millones de efectivo circularon por nuestro ambiente accionario.
Y a favor de una oferta totalmente restringida, al notar que afuera había «buena onda», la escasa energía alcanzó para llegar a lo apuntado: pero, quedando un potencial insatisfecho, la sensación de que la plaza estaba para más, y no lo pudo concretar por la carencia de apoyatura en la toma de posiciones.
De todos modos, llamó nuevamente la atención la contracción general y con tal paupérrima cifra: las acciones cubrieron más de 9 por ciento de franja.
Ergo, muy en rebaje el segmento de la rentafija -títulos- como para dejar que las «cauciones» volvieran a resultar estrella principal: con $ 105 millones y 48 por ciento del total girado en Bolsa del viernes.
Tenaris, con 2,6 por ciento de aumento, resultó la columna que defendió al ponderado -con sólo 124.000 acciones- y el resto de las principales muy amarradas.
En la semana, el índice de Brasil salió hacia arriba con casi 4 por ciento, el Dow con buen 1,5 por ciento. Y de furgón de cola, el Merval y su nivel de casi neutralidad, dejando pasar el período. Ese dato comparado lo explica todo. Y la Bolsa suspira.
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