Preocupación por nuevos bloqueos de puertos

Economía

Sigue postergándose la corrección en exportaciones de carne, mientras aparecen otras restricciones. Impacto en producciones internacionales por problemas climáticos. Más protestas sindicales.

… que los mercados internacionales siguen sin acusar recibo pleno de los daños climáticos ya producidos en distintas rubros agrícolas del mundo. Si bien en Estados Unidos todavía queda algún margen para compensar la ola de calor y falta de lluvias adecuadas en algunas zonas, no ocurre lo mismo con el continente europeo, y mucho menos en Brasil donde la seca, el frío y nevadas inéditas se llevaron buena parte de la producción anual de azúcar, café, y también varios cultivos anuales. La expectativa por una nueva ola de la pandemia, y la aparición de nuevas cepas, como la Delta, son mencionadas como el factor bajista que está conteniendo la demanda internacional, aunque la actividad económica de los principales centros, caso EE.UU, China, etc., ya se ubica prácticamente en niveles de prepandemia.

En el plano local, además de la alarma por el clima (se profundiza la posibilidad de seca -Niña- también durante la primavera), la bajante del Paraná y las complicaciones en la Hidrovía concentran la atención de varios eslabones de la cadena. Por un lado, el 20%-25% promedio de menos carga con que están saliendo los graneleros del Paraná por la bajante, sumada a la lentitud de traslado, que significan un fuerte incremento de los costos, se suman también a los aumentos de los fletes internacionales, todo lo cual, resta competitividad a los productos locales. A su vez, y dada la lógica mayor actividad que se traslado a los puertos de aguas profundas del sur (Quequén y Bahía Blanca) donde se deben completar las cargas que no pudieron sacarse por el río, ahora también la actividad gremial “se movió” desde el Gran Rosario a la zona marítima bonaerense. Así, al igual que lo que sucedía en los puertos “up river” con sucesivos conflictos gremiales que obligaban a suspender la actividad, se denunciaron medidas de fuerza en Bahía Blanca.

De acuerdo a un comunicado de los exportadores, “el bloqueo, que comenzó el 30 de julio por 48 horas, se extendió en forma ilimitada (se levantó ayer transitoriamente). El daño económico para el país es enorme. Suman 11.000 los camiones que no ingresaron a puerto y que se contabilizan como perdidos, hay 40 buques esperando para cargar 1.200.000 de toneladas de maíz, trigo y harina de soja, entre otros. Además de perder previsibilidad como exportador, el Estado argentino pierde U$S 400 millones en divisas por esta situación anárquica. Realizadas las denuncias correspondientes, no se obtuvo respuesta alguna. Es crítico que los Gobiernos nacional y provincial realicen acciones inmediatas para garantizar la libre circulación en el importante puerto de Bahía Blanca y asegurar la exportación”.

Según el titular de Ciara-Cec, Gustavo Idígoras, la medida de fuerza fue llevada adelante por transportistas autoconvocados y agrava las pérdidas provocadas por el bajo nivel de la Hidrovía que “ya aumentó los costos logísticos un 300%, e importantes demoras por el desvío de carga desde el Gran Rosario hacia los puertos bonaerenses”.

… que, si de autoconvocados se trata, la asamblea multisectorial del próximo lunes en Bell Ville, promete ser bastante belicosa. Es que a un mes del 9 J en San Nicolás, y sin novedades sobre los 8 puntos reclamados, “El objetivo ahora es coordinar acciones y elaborar un plan de lucha, ante la falta de respuesta de los distintos estamentos de Gobierno a los reclamos planteados en aquél acto”, dijeron en un comunicado .“No hubo ningún intento, por parte del Gobierno nacional, de tomar alguna medida en la dirección solicitada”, dijeron. Si bien no se tomarían medidas de fuerza directas en el encuentro, la amenaza de un cese de comercialización de granos y de hacienda, y sin entrega, se acerca peligrosamente.

Entre las demandas, el cierre de las exportaciones de carne desde mayo pasado, y la falta de las correcciones prometidas, constituyen la base de la protesta. El malestar se profundizó al conocerse la pérdida de otro millón de cabezas del stock ganadero el año pasado que, aunque se debió a malas pariciones anteriores, muestra la escasa o nula capacidad de los ganaderos para recuperar vientres. Por otra parte, la falta de los certificados libre de brucelosis para los envíos a China exigidos ahora, provocaron un nuevo desdoblamiento del mercado de vacas, con la consecuente caída adicional en los precios de esta categoría, calificada ahora como “no apta” (para el mercado chino).

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