Ayer el equipo económico siguió coleccionando rechazos a la propuesta oficial para renegociar la deuda hoy en default. En Nueva York, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, recibió reclamos de acreedores y analistas de Wall Street, los mismos que le hicieron en Europa y Japón. Pero lo que más complicó las negociaciones fue la difusión de algunos detalles que tendrán los nuevos bonos a entregar en reemplazo de los que hoy están en default. Lavagna. En este contexto, ya anticipan que la oferta argentina tendrá sólo 15% de aceptación. La única esperanza del gobierno es, presionando a AFJP y bancos locales, llevar ese porcentaje a casi 50%. No alcanza para frenar juicios ni para que el país salga del default. Uruguay hace pocos meses presentó una propuesta razonable y obtuvo alrededor de 90% de aceptación. Claro que fue un proceso más serio, en el que se mostró voluntad de restablecer las relaciones con la comunidad financiera internacional.
Ayer, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, presentó en Nueva York detalles del plan oficial para renegociar la deuda. Tal como se venía planteando en las últimas escalas de la gira emprendida por el equipo económico por Europa y Japón, poca aceptación tuvo en las dos reuniones que mantuvo en pleno Manhattan, primero con acreedores y luego, a las 15, con analistas de Wall Street en las oficinas del banco Lazard Frères (designado asesor de la operación).
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De todas maneras, lo que más rechazo generó ayer en Wall Street y en los tenedores de bonos en default en la plaza local fue la difusión de datos que tendrían los nuevos papeles que se entregarán a inversores. Puntualmente, las tasas de interés (ver cuadro) en los tres diferentes bonos fueron menores a las previstas, y también mayores los plazos. Esto, en definitiva, provoca que la quita real que sufrirán quienes hoy tengan bonos en default sea mucho mayor a la de 75% del valor nominal ya anunciada por el equipo económico. «Somos inflexibles en cuanto al superávit primario de 3% que la Argentina mantendrá», dijo ayer Nielsen a acreedores y analistas. Obviamente, su inflexibilidad, a la que sumó la decisión de mantener a salvo, sin quita, a los BODEN y créditos de organismos internacionales, acrecentó el clima negativo con el funcionario.
Por ejemplo, si la Argentina emite un bono a 42 años, sin quita de capital, pero con una tasa de interés de sólo 1,5% anual en ese extenso lapso, significa que la pérdida para el inversor es mayor a reconocer 75% hoy. Concretamente, el cálculo que hicieron ayer analistas sobre la base de la información presentada es que contra una tasa de mercado que hoy debería pagar la Argentina de 11% anual, reconocer sólo 1,5% durante 42 años es equivalente a perder casi 85%. Incluso es más si se considera que la comparación se debería hacer con 16% anual más razonable para la Argentina hoy, lo que lleva a la quita a 92 por ciento.
• Línea general
Inmediatamente, los operadores calcularon que la cotización en el mercado sobre la base de estos supuestos del equipo económico de los papeles en default debería ser de 15 centavos por cada dólar de valor nominal. Es decir, la mitad de lo que hoy valen los papeles. «Esto no es una oferta concreta ya cerrada», aseguró ayer una fuente de Economía que participa de las negociaciones con acreedores. De hecho, esperan para mediados de noviembre la designación del sindicato de bancos que participará de la transacción para definir todos los detalles. Pero ayer, al informar el rango de tasas de interés y plazos, marcó ya la línea general que tendrán éstos. Según versiones que circulan en Wall Street, dos entidades norteamericanas invitadas por el ministro Lavagna a intervenir en la operación desistieron ya de participar de la organización de la propuesta del gobierno ante el rechazo generalizado que anticipan de acreedores.
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