¿Recesión en L del gran macroeconomista?
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También es cierto que el Tesoro puede apropiarse de los fondos -controlados por una comisión del Congreso- colocando un bono a tasa cero y vaciando en poco tiempo esa caja.
Esta «expansión económica» por vía de un aumento del gasto público de -a lo sumo- uno o dos puntos del PBI, sin embargo, puede ser más que compensada por una salida de capitales que lleve a una caída mucho mayor de la inversión privada. Tasas de interés y riesgo de default más altos son señales que anticipan no ya una desaceleración, sino el desplome de la inversión privada. En los próximos meses veremos un derrumbe de las importaciones de bienes de capital, y aún cuando las expectativas de devaluación sugieren anticipar compras, es probable que el apetito por importar desaparezca.
El corto plazo ya venía negativo por la pérdida de términos del intercambio; ahora tasas y riesgo más altos inducidos por el pánico a nuevas «capturas» de activos, junto con las crecientes expectativas de devaluación, no son un escenario propicio para el desarrollo del mercado financiero. La constante venta de reservas en el mercado spot y en los futuros, con pérdidas crecientes para el Banco Central, no hace más que alentar estas expectativas. El empleo, a su vez, está dando señales de anticipación de un dramático punto de giro del ciclo económico: en lo que va del corriente año, la elasticidad empleo-PBI cayó a 0,25. Con un crecimiento esperado de la economía nulo o negativo, sólo los planes oficiales y el empleo público serán expansivos.
El mediano plazo presenta mayores incógnitas, vinculadas a que parte del «aire» fiscal que se logrará para 2009, se debilitará. Para el largo plazo, las perspectivas son aún más sombrías, en términos del costo que llevará revertir estas políticas, y el formidable deterioro fiscal. El nuevo sistema de pensiones nace quebrado básicamente en términos de la relación activos/pasivos. Más grave aún, los incentivos son a escaparse del nuevo sistema, como siempre ocurrió en reparto. Los 14 años de experiencia conjunta de reparto y capitalización muestran que la evasión creció más en reparto: entre 1995 y 2005 (para excluir períodos de moratoria), la relación de aportantes a afiliados cayó de 70% a 30% en reparto, mientras en capitalización cayó de 53% a 40%. Volverán entonces las moratorias (ya existe una moratoria permanente), algo erradicado del diccionario de un sistema de capitalización. Y con ello volverá el fraude en su diversas formas: moratorias, invalidez, años aportados, etc., ya que la propiedad de los activos se habrá socializado.
En suma, con una jugada muy riesgosa, el gran macroeconomista (como ha sido llamado) ha mandado a la economía a una recesión, y puede llevarnos al estancamiento por bastante tiempo. Hace poco Nouriel Roubini señalaba que la economía mundial se enfrentaba a un ciclo que podía adoptar más que una forma de V (salida rápida) o de U (salida más lenta), la forma de L ( depresión a la japonesa). Hoy parece que la administración está decidida a instalar la L en la Argentina.




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