9 de abril 2001 - 00:00

Recién en agosto bajarán las tasas al público

A partir del segundo semestre del año comenzaría a notarse un «alivio» financiero para el sector privado, estimó ayer la Fundación Capital.

La entidad señaló que la Argentina se encuentra atravesando la etapa inicial post crisis con amenaza de default, cierre de mercados, pérdida de capitales, suba de tasas y baja de encajes, lo que podría remontarse a partir de agosto.

«Es la tercera oportunidad en que se interrumpe una senda de crecimiento promisoria en materia de monetización», señala el documento.

Los depósitos totales cayeron aproximadamente 4.400 millones de dólares durante marzo, y las reservas internacionales retrocedieron alrededor de 3.500 millones, según estimó la entidad, mientras que se retiraron 2.050 millones de pesos de colocaciones en plazo fijo. «Definitivamente quedó abortada la posibilidad de una recuperación en el entorno financiero, insinuada entre fines de diciembre de 2000 hasta mediados de febrero de 2001», indica.

Considera que «la consecuencia directa de este nuevo traspié es una nueva demora en el punto de partida para recuperar el crecimiento económico», ya que esta reactivación requiere de «variables monetarias en expansión sostenida y tasas de interés estables y mucho más bajas que las actuales».

La entidad, que lidera el economista Martín Redrado, anticipa además que a partir del «Plan de Competitividad» se podría observar una recuperación de los agregados monetarios entre abril y mayo, mientras que se espera una consolidación de las reservas y una baja de las tasas de interés de Letras del Tesoro para junio y julio.

Banco Central

«Recién a partir de julio o agosto podría afirmarse que nuevamente empresas y consumidores percibirán el beneficio de un entorno financiero y monetario propicio para el crecimiento de la inversión y consumo», agrega.

En relación con el desempeño del Banco Central, estima que hasta el momento reflejó un accionar «cauto» frente a la liquidez del sistema financiero y no descartó nuevas medidas de «relajamiento» de encajes o mayor movimiento en el mercado de pases activos.

Al analizar el comportamiento de las variables financieras en marzo, la entidad destaca que el call money en pesos llegó a superar 80 por ciento anual, lo cual llevó al Banco Central a «flexibilizar» la política de liquidez, bajando encajes de 20 a 18 por ciento.

Explica que estas «medidas activas» del Central «servirán de poco» si el riesgo-país se mantiene en los 900 puntos básicos.

Más allá de este análisis, la Fundación considera que «el vacío de poder generado por una aguda crisis política, producto del rumbo errático en materia económica, comienza a ser cubierto favorablemente» a partir de la llegada de Domingo Cavallo a la cartera económica.

«Sin embargo, hasta el momento no se ha podido disipar complemente la desconfianza que persiste desde inicios de marzo en los mercados financieros», sostiene el informe.

«Si bien el epicentro de este clima adverso entre los inversores se encuentra en el segmento de títulos públicos y en el mercado futuro del dólar, las consecuencias negativas impactan, y considerablemente, en el sistema financiero», concluye el informe.

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