Los amparos provocaron una caída de $ 1.326 millones de los bancos durante julio, lo que representó el récord de salida de fondos en un mes desde que comenzaron las medidas cautelares. En junio, la salida de fondos por este motivo habían ascendido a otros $ 1.273 millones. La contracara resultó la salida de depósitos del sector privado, que apenas cayeron $ 155 millones (excluyendo amparos). Esta cifra contrasta con los $ 1.008 millones que se habían ido en junio y revelan que el goteo por retiros de los ahorristas prácticamente se detuvo.
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Entre el goteo de depósitos transaccionales ($ 155 millones), la caída de colocaciones del sector público ($ 386 millones) y los amparos ($ 1.326 millones), la salida de fondos de los bancos llegó a un total de $ 1.868 millones.
El BCRA calificó como «alentador» el comportamiento de las variables monetarias, debido a que prácticamente se frenó el goteo de depósitos y también hubo una reducción en las necesidades de fondeo de las entidades. Un dato relevante es que los depósitos que están disponibles para el público (es decir que podrían ser retirados en forma inmediata) ya representan 30% de los fondos transaccionales. «Podrían haberse ido del sistema y no lo hicieron», resaltó un informe del Banco Central.
De acuerdo con la autoridad monetaria, esta tranquilidad que tuvo el movimiento de las cuentas a la vista se reflejó en el costo de «saltar» el «corralito», que durante julio llegó a niveles inferiores a 2%, cuando en febrero superaba 12%.
El menor goteo también provocó una reducción en la necesidad de fondeo a las entidades, «lo que generó una drástica disminución de la asistencia del BCRA al sistema financiero». En total, esa asistencia llegó a $ 320 millones, que los bancos financiaron en parte con sus reservas de liquidez y en parte con asistencia del Banco Central.
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