20 de febrero 2008 - 00:00

Recurren ya a Moreno para frenar reclamo de aumentos

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
Ante la autoexclusión de Martín Lousteau de las discusiones paritarias de este año, y la necesidad de tener algún referente de peso dentro del gobierno, las principales cámaras empresariales vuelven a pensar en un interlocutor válido para las próximas discusiones paritarias. Como sucedió ya en las negociaciones de 2006 y 2007, cuando la ministra de Economía era formalmente Felisa Miceli, los representantes del sector privado buscaron que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, los apuntale en sus reclamos de moderación a los pedidos sindicales.

«Si él te aprieta para que no aumentes, es lógico que también controle, que los costos empresarios no se vayan a las nubes», explicó el titular de una cámara empresaria.

En realidad, entre los privados no causaron sorpresa las declaraciones de ayer de Lousteau, asegurando que la discusión sobre las paritarias es una cuestión entre las partes (ver nota aparte). La mayoría de las cámaras, al menos las más importantes y que más declaraciones públicas realizan habitualmente, ya saben que en los gobiernos de los Kirchner, el ministro de Economía no resulta el mejor interlocutor para frenar, o al menos evitar los desbordes, de los reclamos sindicales. Muchos ya tenían descartado en realidad recurrir a Moreno cuando en marzo comiencen oficialmente las negociaciones paritarias de los sectores más importantes de la economía argentina. Ese mes, sucesivamente, tendrán que ir al Ministerio de Trabajo los bancarios, mecánicos, transporte, comercio, sanidad, plásticos, siderúrgicos, químicos y alimentos y bebidas. Todo esto, además de los encargados de edificios y taxistas, que habitualmente no tienen enfrente a representantes privados para discutir, rol que cumple el gobierno.

  • Sin referencias

  • Según explican los empresarios que tienen que ir a negociar, hasta ahora no existen referencias oficiales serias sobre el verdadero tope salarialque quiere fijar el gobierno (20% original parece demasiado y 30% o más que reclaman algunos gremios directamente los espanta).

    Ante este panorama, y por la experiencia de años pasados, tres rubros privados tomaron la decisión de recurrir a Moreno. Se trata de los de alimentos y bebidas, bancos y artículos de consumo masivo; sectores que habitualmente son llamados por el secretario de Comercio Interior para sus anuncios en la Casa de Gobierno de acuerdos de precios y tasas de interés subsidiadas para créditos hipotecarios y personales. Sin importar el éxito o el fracaso de estas medidas, lo cierto es que Moreno ya premió en años pasados la voluntad de los privados de concurrir a la Casa de Gobierno para la foto oficial; lo hizo con su influencia directa o indirecta (vía el ministro de Planificación, Julio De Vido), ante el camionero Hugo Moyano, el bancario Juan José Zanola, el representante de los empleados de Comercio Armando Cavalieri, el mecánico José Rodríguez y el taxista Omar Viviani.

    En todos estos casos, Moreno ya intercedió y logró reducir los reclamos sindicales. Especialmente recordada por los empresarios fue una tarde de abril de 2007, cuando con una llamada telefónica de Moreno disciplinó a Zanola, para que los bancarios tuvieran el año pasado un incremento de 18% promedio, cuando el reclamo no bajaba de 25%.

    Igualmente hay un capítulo de las negociaciones paritarias que escapa a las posibilidades de Moreno para influir sobre el sindicalismo. El secretario no puede actuar sobre el gastronómico Luis Barrionuevo y sus aliados ( especialmente los químicos y plásticos), que hasta ayer eran los gremios que mayor incremento para estas negociaciones paritarias reclaman, con porcentajes que superan 40%. El gobierno ve en estos pedidos un reflejo de la interna sindical entre Barrionuevo y Moyano más que un estudio serio de posibilidades sectoriales que fundamenten un reclamo, pero por ahora no cuenta con puentes más o menos sólidos para hablar con los gremialistas.

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