Redrado: "Es un error pensar en un dólar político"
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Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
Martín Redrado
MR: Creo que es equivocado pensar en un dólar político porque hace a la credibilidad del Banco Central. La política cambiaria tiene que estar justificada técnicamente de acuerdo al proceso de normalización que está viviendo la economía argentina, con muchos precios que están distorsionados y debería trabajarse en un esquema de flotación administrativa. Justificar la intervención del viernes o de este lunes en que ha primado una cuestión política es negativo para la formación de expectativa de corto y mediano plazo.
MR: Se está produciendo una nueva tensión entre el dólar y la tasa de interés. Hoy, el Banco Central participó en el mercado secundario y llevó la tasa al 27,5%, un punto porcentual arriba con respecto a la última licitación de Lebac. Este nivel de tasas conspira contra cualquier inversión productiva. En la medida que exista esta tensión, el mayor incentivo será participar en inversiones financieras.
MR: El Banco Central tiene todos los instrumentos para clarificar y darle un sendero de tranquilidad al mercado cambiario. Por ahora, intervino de manera indirecta a través de entidades oficiales pero esa participación no se derrama a todo el circuito porque existen muchos bancos privados que no tienen créditos con ellos. Así, los efectos son parciales. Si el BCRA está actuando se tiene que mostrar, no participar a través de los oficiales, porque en definitiva la caja en dólares del sector público es una sola.
P: El Gobierno desde el fin del cepo declaró que el sistema cambiario es de "flotación libre". ¿No sería un costo político alto admitir ahora que intervendrán para controlar el tipo de cambio?
MR: Pueden intervenir a través de la venta de dólares del Tesoro, a través de la cuenta 2020 del Banco Central, quién actuaría como agente. No se puede intervenir a medias, o se interviene o no se interviene. Estos movimientos que se quedan en el medio no terminan de clarificar si las ventas actuales a través de bancos públicos son un compromiso electoral para estas dos próximas semanas, previo a las PASO. En mi opinión, el compromiso debería ser técnico porque estamos en una economía que está en transición, con precios por fuera de su nivel de equilibrio de largo plazo y con un dólar que impacta en la formación de precios de manera importante, sobre todo por los componentes importados que se utilizan en la industria argentina y por las expectativas de los inversores. Si el Gobierno no quiere pagar el costo político de perder credibilidad por pasar a un sistema de flotación administrada, cuya práctica es común en la mayoría de los bancos centrales de países emergente, podría vender y comprar vía Tesoro. Está claro que el Banco Central no debe tener un objetivo de tipo de cambio pero sí debe tener una política anticíclica para evitar tensiones en el mercado cambiario.
P: ¿Qué opina del pedido de los precandidatos del oficialismo de pedir una "paz cambiaria"?
MR: Creo que es equivocado pensar en un dólar político porque hace a la credibilidad del Banco Central. La política cambiaria tiene que estar justificada técnicamente de acuerdo al proceso de normalización que está viviendo la economía argentina, con muchos precios que están distorsionados y debería trabajarse en un esquema de flotación administrativa. Justificar la intervención del viernes o de este lunes en que ha primado una cuestión política es negativo para la formación de expectativa de corto y mediano plazo.
P: Siguiendo su línea argumental, podría decirse que también en el sector privado están comprando un "dólar político".
MR: Este dólar político es transitorio pero sigue generando expectativas alcistas para después de las elecciones; eso es contraproducente. También para la credibilidad de la política monetaria. Es muy negativo que la política intervenga en la formación del sistema cambiario.
P: ¿Cómo evalúa la participación del BCRA en el mercado secundario impulsando las tasas?
MR: Es la contracara de una política cambiaria que no brinda claridad al mercado, por lo menos en términos de rangos de precios. Presionar con la tasa de interés, como contrincante del dólar, sin dudas tiene sus efectos sobre los sectores productivos, ahora que recién se está advirtiendo una tibia recuperación de la actividad en algunos de ellos. Esto juega en contra de una salida más vigorosa de la recesión.
P: ¿Cuánto repercutirá esta última disparada del dólar en los precios?
MR: En la Fundación Capital, estimamos que al menos un 20% de la devaluación se trasladará a precios, sobre todo en el índice de agosto. Puntualmente, se observa un mayor incremento en aquellos sectores -como el de alimentos, que tiene un fuerte componente de materia prima a commodities y el de bienes industriales que tiene hasta un 50% de componentes extranjeros-.
P: ¿Cuál sería un nivel óptimo para el tipo de cambio?
MR: No se puede estimar un tipo de cambio ideal sin hablar de toda la política económica. Hasta ahora, el déficit fiscal que está siendo financiado por deuda externa genera una presión a la baja del tipo de cambio. Eso estructuralmente no ha cambiado. La madre de todas las batallas es la inflación y en este momento de transición de la economía hacia un sendero de equilibrio de largo plazo, lo ideal haya una convergencia entre las tasas y el tipo de cambio.
P: ¿Cuáles son las expectativas para después de las PASO?
MR: Si está predominando una visión política en el mercado cambiario, habrá que esperar al resultado de las elecciones para conocer la reacción del Gobierno frente al tipo de cambio. Yo espero que prime conceptos técnicos y que por lo tanto haya una política anti cíclica ya sea vía Banco Central o Tesoro para morigerar expectativas y traer calma hacia el mercado cambiario. No hay motivo para esa zozobra que se está viviendo porque existen todos los instrumentos para brindar tranquilidad en el tipo de cambio.



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